Temas de Justicia - Por Julio Conte-Grand
La necesidad de sistematizar información confiable y relevante sobre homicidios dolosos
Según
puede leerse en el Informe 2015 del Programa de las Naciones Unidas para el
Desarrollo (PNUD) “Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo
Sostenible”, los Estados miembros consensuaron 17 Objetivos de Desarrollo
Sostenible (ODS) y 169 metas, reconociendo responsabilidades de distinto nivel,
los ODS conforman una agenda común de promoción del desarrollo sostenible; el Objetivo
16 se refiere a la “paz, justicia e instituciones sólidas” y entre sus metas
comprende reducir todas las formas de violencia. En línea con los Objetivos de
Desarrollo Sostenible, Argentina se ha comprometido a reducir la violencia y
sus tasas de mortalidad para 2030.
En vinculación con ello, es imperioso profundizar el conocimiento de la
magnitud, características y circunstancias de los homicidios dolosos y, a la
vez, contribuir a la planificación e implementación de políticas públicas
basadas en evidencia en distintos ámbitos institucionales.
Para abordar eficazmente la problemática de los homicidios, es fundamental
comprender además su contexto y posibles causas.
El homicidio doloso es definido en la legislación argentina como la acción de
causar la muerte de otra persona en forma intencional, es decir que en esta
especie de homicidios el autor tiene conciencia y voluntad de producir la
muerte de otra persona.
El interés general por las estadísticas de homicidios dolosos no solo radica en
la gravedad de estos delitos que atentan contra el bien jurídico más preciado
–la vida humana– sino también porque son consideradas un buen indicador de la
violencia, principalmente por su ventaja de menor subregistración en comparación
con otros delitos, dado la materialidad del cuerpo del delito.
En ese sentido, es conveniente utilizar, en modo especial, la tasa de
homicidios, que al ser una medida relativa, permite comparar poblaciones de
distinto tamaño. Para una correcta interpretación de los resultados de cálculos
de medidas estadísticas, se recomienda tener en cuenta las limitaciones de cada
una. Por ejemplo, en relación a las tasas, cuando las cantidades (en este caso,
de víctimas de homicidio doloso consumado) son muy bajas, éstas pueden fluctuar
drásticamente, aun cuando no corresponda a un cambio real.
La tendencia mundial indica que aproximadamente 8 de cada 10 víctimas de
homicidio son hombres o niños y 2 de cada 10, mujeres o niñas. En términos
globales, las mujeres tienen menor riesgo de sufrir violencia homicida que los
hombres.
Sin embargo, en determinados contextos como el entorno familiar o la violencia
de pareja, las mujeres o niñas son las que más riesgo de homicidio sufren,
según datos de UNODC para el 2022 (UNODC, 2024 - Global Study on Homicide 2023,
Homicide and organized crime in Latin America and the Caribbean. UNODC, 2024,
pág. 21).
En Argentina, considerando el quinquenio 2017-2021 alrededor de 8 de cada 10
víctimas de homicidio doloso fueron varones. Asimismo, la mayor ocurrencia de
homicidios de mujeres fue en su domicilio (CELIV, 2023, Estudio sobre homicidios en Argentina: un análisis del
período 2001-2021. CELIV, UNTREF, 2023, págs. 5, 9, 22 y 23).
Para el caso de los homicidios en la provincia de Buenos Aires, los resultados
obtenidos en 2025 (y en años anteriores) muestran patrones similares. Con
respecto al género de las víctimas, en 2025, los registros indican un 84,5% de
varones y un 15,5% de mujeres y una mujer trans/travesti. En cuanto al móvil,
mientras para los hombres, los conflictos interpersonales constituyen el
principal motivo de los homicidios, para las mujeres, es la violencia familiar
o de género.
El patrón se refuerza si tenemos en cuenta el lugar del hecho. En el caso
particular de las mujeres, el 67,2 % de los homicidios dolosos se cometen en la
vivienda. En cambio, entre los hombres, el lugar más
frecuente es la vía pública con el 67,5% de los casos.
A nivel mundial, (y se repite en Argentina), 9 de cada 10 procesados o
sospechados de homicidio son varones (Estudio sobre homicidios en Argentina: un
análisis del período 2001-2021. CELIV, UNTREF, 2023, págs. 6 y 22). El mismo
patrón se observa en la provincia de Buenos Aires que registra un 92,4% de
imputados/sindicados de sexo masculino.
En cuanto al arma empleada, en Argentina, poco más de la mitad de los
homicidios se cometen con armas de fuego, un promedio similar al resto del
mundo (Estudio sobre homicidios en Argentina: un análisis del período 2001-2021.
CELIV, UNTREF, 2023, pág. 5). En la provincia de Buenos Aires también es el
arma más utilizada, alcanzando el 58% de los casos. Solo en un 44% de las
investigaciones se pudo establecer algún tipo de relación entre la víctima y el
homicida, dominando la de conocidos (66%) por sobre la familiar o de pareja.
En cuanto a la metodología utilizada en la Provincia de Buenos Aires, la fuente
de datos es el Sistema Informático del Ministerio Público (SIMP) que es una
herramienta de gestión que permite registrar la tramitación de un proceso
penal, que lleva el nombre de Investigación Penal Preparatoria (IPP).
En la misma se van consignando datos básicos como fecha y lugar del hecho,
delito/s denunciado/s, víctima/s, entre otros. Sobre la base de listados
obtenidos del SIMP, la información sobre homicidios dolosos es luego cotejada
trimestralmente por las Fiscalías, con intervención de las Fiscalías de Cámara
Departamentales que, además de actualizar datos fundamentales, complementan
información sobre otras características de los hechos, de las víctimas y
posibles victimarios, que se relevan específicamente para los homicidios.
Cada Fiscalía de Cámara procede al análisis de las IPP a fin de identificar la
fecha del homicidio, cantidad y género de las víctimas, horario y lugar del
hecho, tipo de arma utilizada, relación entre víctima y victimario
(imputado/sindicado), género y condición de mayor o menor de edad, la causa,
razón o móvil cuando fuera posible.
Asimismo, se realizan cruces de información con los Registros de Violencia
Institucional (RVI) y de Violencia Familiar y de Género (REVIFAG) de la
Procuración General; así como con la Superintendencia de Análisis Criminal del
Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires.
Se consolida de tal manera información confiable y de relevancia sobre los
homicidios dolosos, como base de la planificación estratégica y la construcción
de modelos de investigación centrados en la evidencia.
(*) Procurador General de la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de
Buenos Aires
Fuente: Publicado en El
Nuevo Diario, edición 2208 del 5 de septiembre de 2026