Quiroga... el de los jueves
Entonces vivíamos en la calle Brasil entre Catamarca y Santiago del Estero. En la esquina de esta última habla un gigantesco aguaribay y por eso le decían la esquina del pimiento. Era una esquina de barra brava, de muchachada camorrera y chistes gruesos. Después del anochecer las mujeres la esquivaban. ¡Pobres, no saben los chistes que se perdieron!. Era la década del 30. Recuerdo que mi madre, sobre el aparador de…