La Gran Aldea

Primavera

Por Rufino Martínez
Primavera

Salgo a volcar septiembre
por mis venas para alegrar mi corazón sombrío
y un matinal concierto torderío
ahuyenta la paloma de las penas.

Hay un raro anticipo de azucenas
en el extraño cáliz del rocío,
y vertical se yergue el verde río
para dejar las altas copas llenas.

En ese instante todo se inaugura:
el ojo, niño, es un recién nacido
y se olvidan la vejez y la cordura

y al regresar por el camino ido
intuyendo voy la arquitectura
de un mundo nuevo, apenas presentido.

El lugar que ocupó la rosa para siempre quedó perfumado.

Una mariposa, inmóvil en el aire de septiembre: primavera!

La fbrida lluvia del jacarandá, caía, en el tibio aire de la primavera.

Los negros tordos cruzaban el aire de septiembre y era como si la
eternidad estuviera detenida.

En el jardín la gallina atrapó una lombriz. La lombriz
escapó volando: las alas de la lombriz es el milagro de la primavera.

Tantas veces viví la primavera y siempre fue la primera!
El niño remontaba el barrilete, una ráfaga de aire le cortó el
hilo, el barrilete quedó ahí, suspendido en el aire de la primavera!

Cuando quieras estoy listo, tierra, pero no en primavera.

¡Primavera, primavera ¿y si no te veo cuando vuelvas?

Hoy vi los primeros brotes
en la parra vieja,
mis padres me saludaban desde la tierra.

Más en La Gran Aldea

¡Por favor, que va a comparar!

¡Por favor, que va a comparar!

El siguiente artículo fue publicado en El Nuevo Diario en la columna La Gran Aldea, escrita por Rufino Martínez, el 27 de marzo de 1992, en la edición 550

Los juegos florales de 1914

Los juegos florales de 1914

El 24 de mayo de 1914 se realizaron en San Juan los "Juegos florales”. Tuvieron como escenario el teatro San Martín y se hicieron a beneficio del taller de señoritas de San…

La refalosa... donde habló el mundo

La refalosa... donde habló el mundo

Allá por los treinta y tantos, por la avenida España, de norte a sur, corría un canal, de regular caudal y que era el desahogo y refresco de toda la muchachada de entonces. Al…

La cura milagrosa ideal para los jubilados

La cura milagrosa ideal para los jubilados

¿Qué sería de la vida, qué de la humanidad, si no existieran ciertos seres privilegiados, que, con su ingenio y sentido del humor, no se encargaran de salpimentar el soso manjar…