Los rocieros en San Juan
La Hermandad del Rocío llegó a la provincia en la década de los 80. Su historia, la medalla bien sanjuanina y todos los detalles sobre la Romería del Rocío. La devoción mariana a la Virgen del Rocío une a millones de fieles en todo el mundo, especialmente en la aldea de El Rocío, en la provincia de Huelva, España. A 13.000 kilómetros al oeste, en la localidad de Concepción, un pueblo también se une para honrarla con una celebración que mezcla religión, cultura y fiesta. Sus seguidores aseguran que fue la misma Virgen la que quiso llegar a San Juan.
Según la historia, en la década de los 80, un grupo de familias de origen andaluz que residían en la provincia viajaron a España. A pesar de los contratiempos del viaje, llegaron a una ermita de la Virgen del Rocío. Desde entonces, los sanjuaninos decidieron traer la devoción de la Blanca Paloma, Nuestra Señora del Rocío, como forma de agradecimiento. Primero se unieron las familias de inmigrantes andaluces que vivían en la provincia, y la devoción comenzó con la entronización de la imagen de la Virgen en la parroquia de Villa Krause. Así se fundó la conocida “Hermandad de la Santísima Virgen del Rocío”, patronal de Almonte.
Esa devoción siguió creciendo en San Juan y desde 1997 el Santuario de la Inmaculada Concepción y San José es la sede central de la Romería de Pentecostés. Sus fieles explicaron a este diario que el objetivo es extender la devoción y el cariño a la Madre de Dios y mantener vivas las tradiciones de sus abuelos, que llegaron a estas tierras "con fe y con amor a Dios".
La hermandad sanjuanina también cuenta con un coro, que anima la celebración con cantos propios de la liturgia rociera al ritmo de sevillanas, tangos, fandangos, entre otros ritmos de origen europeo. La medalla de la hermandad de la Virgen del Rocío es bien sanjuanina. La medalla, junto con el Sinpecado, representa para cada Rociero la presencia de la Virgen. Esta condecoración fue diseñada por miembros de la hermandad y tiene los siguientes detalles:
- El cordón celeste y blanco en alusión a la bandera de Argentina.
- En el centro, la imagen de Nuestra Señora del Rocío rodeada por cuatro imágenes:
- San Juan Pablo II, el Papa que peregrinó a la aldea del Rocío.
- La Basílica Papal de San Pedro.
- La imagen de San Juan Bautista, patrón de la arquidiócesis.
- El mapa de la provincia de San Juan.
- Alrededor de la medalla:
- Viñedos y racimos de uva.
- El Espíritu Santo sobre todo y dos ángeles que coronan a la Santísima Virgen.
- En la parte inferior, la Catedral de San Juan.
El origen de la devoción mariana a la Virgen del Rocío se remonta a mediados del siglo XV, en un pueblo de la localidad de Almonte llamado “Las Rocinas”, en la región sur de España, la actual Andalucía. La historia cuenta que el cazador Gonzalo Rodríguez, en las marismas de Doñana cerca de lo que hoy es la aldea de El Rocío, encontró una sagrada aparición en un tronco de encina. Asombrado, decidió llevar la imagen, y así comenzó a recibir la visita de los lugareños.
Esta devoción fue creciendo poco a poco y hoy en día, más de 1.800.000 peregrinos llegan a la aldea del Rocío para la fiesta de Pentecostés, caminando junto a sus hermandades y carretas presididas por su Bendito Sinpecado, que recuerda la presencia de la Virgen en este peregrinaje.
(Nota publicada el 17 de mayo del 2024 en el diario Tiempo de San Juan)