Las anécdotas de don Leopoldo y doña Ivelise - Segunda parte
La misteriosa rumanaLeopoldo era un padre frecuentemente ausente pero cariñoso y proveía lo necesario para mi sustento y el de sus hijos, aunque mis gustos personales me los daba mamá: me compraba todo lo que yo pedía, pero eso sí: a su gusto, no al mío.Esa primera vez con Leopoldito, cuando finalmente llegó, feliz, me dijo: “Pero qué criatura tan hermosa, tan grande...!” y lo cargó en sus brazos, y lo miró con…