El último Afilador
Los que ya pasaron el medio siglo seguramente guardan entre sus recuerdos el característico sonido de aquella flauta que identificaba al afilador de cuchillos. Eran tiempos en que los utensilios eran para toda la vida y bastaba un “service” de aquel hombre que usaba su bicicleta como utilitario para dejar a nuevo el cuchillo grande de la cocina o la tijera de cortar las telas. Increíblemente, en San Juan todavía un hombre se dedica a renovar cuchillos y tijeras como antes. Se llama Fernando Martínez, tiene 62 años y lleva 35 como afilador. Cada tanto el silbido de su flauta suena por las calles céntricas donde algún nostalgioso vecino saca algún cuchillo más con la excusa de conversar con el hombre que por la necesidad de mejorar el filo de sus cuchillos descartables.