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SÍNTOMAS DE UNA SOCIEDAD DESBORDADA

Maldita violencia

La “nueva moda” de la justicia por mano propia se extendió por todo el país. La sociedad explotó por hartazgo. Se transformó en victimaria e hizo víctima al delincuente. Síntomas de una sociedad fuera de sí.

Maldita violencia
Esposado. El ladrón, custodiado por la Policía, que llegó cuando los vecinos lo golpeaban.

La violencia, en todas sus formas, decididamente se instaló en nuestra sociedad. Para ir a ver un partido de fútbol hay que esperar a que el equipo de nuestros amores juegue de local, aunque eso no asegura que no haya enfrentamientos aún entre hinchas del  mismo equipo pero son intereses diferentes.

 

Tampoco las mujeres pueden dejar una cartera en el asiento del auto porque los motochorros inmediatamente aprovechan, rompen el vidrio y la arrebatan. Ni hablar de algunas reuniones familiares en las cuales se toma alcohol por largas horas y el encuentro termina en una pelea con presencia de armas blancas o de fuego o, como ha sucedido el último fin de semana, en intentos de abuso en perjuicio de niños.

 

Si a este panorama de inseguridad le faltaba algo,  apareció la justicia por mano propia o venganza o el famoso “ojo por ojo” y también mal llamado “linchamiento”. Hasta Su Santidad envió una carta a los argentinos ante tamaños hechos de violencia. ¿Quién generó este estallido de violencia? ¿El Estado ausente?, ¿la falta de credibilidad en las instituciones, en especial la policía y la Justicia?

 

Nada justifica la violencia, pero no es menos cierto que se han producido una serie de hechos que son malas señales para el intento de frenar esta locura generalizada. En Mar del Plata un Tribunal absolvió por falta de pruebas a cuatro de los cinco acusados de haber participado en un linchamiento a un delincuente que intentó robar una camioneta. En San Juan la Justicia liberó a un hombre acusado de abusar de una niña de 13 años sólo porque los diversos recursos presentados por la defensa del imputado hicieron que transcurrieran dos años con la persona detenida y sin fecha de juicio.

 

¿Quién debe analizar la conducta que está exhibiendo esta sociedad, un psiquiatra, un sociólogo, un epistemólogo o un psicólogo? Lo concreto es que mientras buscamos respuestas, la “moda” de la venganza por mano propia se propaga como una epidemia y lo peor es que no hay signos de encontrar una cura.

 

 

Juan Carlos Turón – Comisario Retirado y abogado

 

“Los linchamientos obedecen a una situación de hartazgo”

 

—¿Qué efectos puede causar en seguridad incorporar policías retirados?

—Es la aceptación de un problema que se vive en todo el país. Esto no es novedoso por la declaración de emergencia en la seguridad pública, en San Juan hemos tenido casi diez años una ley de emergencia en seguridad pública, aunque nunca se llegó a incorporar personal policial retirado. Sirvió para realizar reformas estructurales vía decreto, sin ley, asignar nuevas funciones, modificar una realidad y reasignar recursos.

 

—¿Hay algo que pueda parar estas reacciones populares contra alguien que delinque?

—Creo que a este tema nosotros lo vemos como un tema solamente judicial o policial y así le escapamos al diagnóstico. Esto es una manifestación de la violencia que tiene la sociedad  que tiene en todos los ámbitos. Hablamos de gente que pierde los estribos y actúa como una manada. Pero si vemos la manera en que los barras bravas actúan en el fútbol o la forma en que nos manejamos en la vía pública, hay una carga de violencia en las relaciones interpersonales que a esta altura debe preocuparnos más allá de los linchamientos.

 

—¿A qué obedecen estas reacciones?

—Estos llamados linchamientos obedecen a una manifestación puntual de una situación de hartazgo en donde todo el mundo cree estar legitimado para hacerlo que le parece o lo que cree que es su derecho.

 

—¿Qué se puede hacer para parar esto?

—El Estado debe tomar una posición firme respecto a esto porque como toda manifestación social, tiende a generar imitaciones. Hay que mantener una posición firme porque si no estamos retrocediendo a una situación preestatal, el ojo por ojo, lo más cercano a la justicia.

 

 

 

Juan López – Psiquiatra y Director de la cátedra UNESCO

 

“Los ciudadanos pasaron de víctimas a victimarios”

 

—¿Qué cambió en Argentina a partir de los linchamientos?

—Con los linchamientos resulta ser  que los ciudadanos de víctimas pasaron a ser victimarios y los victimarios pasaron a ser víctimas. Esta velocidad de inversión de roles ¿quién la fabricó, la sociedad argentina, el gobierno, la falta de leyes la norma generalizada de este país que es no respetar las normas? ¿Quién es el productor de todo esto? Hay psiquiatras que dicen que son todos psicópatas. La psicopatología queda de lado en esto, sí puedo decir que haciendo un análisis global de víctimas y victimarios y esta inversión de roles, los delincuentes se corrieron de lugar y pasaron a ser victimizados. Yo creo que un linchamiento es una barbaridad, es una vuelta atrás.

 

—¿La pobreza es la base de la delincuencia?

—Si parto de  un supuesto que un victimario delincuente tuviera que ver con un problema de exclusión social, estaría estigmatizando a la pobreza, entonces diría que todos los pobres son delincuentes y no es así. En algún momento se pensó que la pobreza y muchas otras variables sociales pudieran se causas para que un individuo delinca.

 

—¿Quiénes son víctimas?

—Sí tomamos como ejemplo la tragedia de Once, hubo cincuenta muertos a quiénes no debe considerarse víctimas, víctimas son  no menos de seiscientos lesionados directos, es decir una madre, un hijo, un padre. En Argentina ninguna víctima es considerada en los procesos de reparación llamados económicos.

 

 

 

Abel Hernández – Jefe de Policía

 

 

“Con la venganza le damos herramientas a los delincuentes”

 

 

—¿El tema de la seguridad se resuelve solo con patrulleros, hombres y balas o hacen falta otras cosas?

—Es un conjunto de cosas, se necesita del patrullero, del hombre, necesita el equipamiento para que ese hombre pueda trabajar, pero también del apoyo de una  que dé respuesta al trabajo que hacemos y el apoyo de todo un contexto social, que debe verse comprometido en esto desde los valores que deben inculcarse en el hogar a todo lo relacionado con la vida en sociedad.

 

—La realidad indica que cada vez hay más delitos y más delincuentes y esto no es una sensación.

—Lo que le puedo asegurar de las estadísticas es que son más que importantes para encaminar distintas actividades, pero es acíclico. Hoy hay una zona tranquila determinada, pero el accionar sobre otra zona conflictiva termina trasladando la problemática a esa que era tranquila.

 

—¿Hay zonas donde la sensación de miedo es permanente?

—Hay zonas crónicas desde sus inicios. Por ejemplo en Tucumán y Benavídez hay una motorizada que se ubicó en ese lugar para contener cualquier tipo de situación pasajera pero muchas veces es superada porque hay un conglomerado habitacional muy importante y es donde más roturas de parabrisas y lunetas tenemos.

 

—Hay canchas sin hinchas visitantes, próceres enrejados, ahora patrulleros con malla de protección, ¿qué está pasando?

—Es una situación cultural en la que si no se toman las herramientas que se tienen ahora, vamos a seguir lamentando. Ahora en las canchas hay inconvenientes hasta con la hinchada local, ya no hay agresión contra el otro equipo, ahora hay intereses que dividen a los grupos. Eso se está trasladando a nuestras calles. En estos casos es fundamental la intervención oportuna que debe dar la fuerza de seguridad y por otro lado, tratar de pedir apoyo en forma urgente.

 

—¿Qué puede decir ante un caso en el que se denuncia un robo a un  policía en operativo y le dice que llame al 911 o vaya a la comisaría?

—Es un caso en donde hay una falta de ese funcionario, desconozco en este momento la capacidad operativa que tenían pero tienen los equipos de comunicación para informar inmediatamente a otros móviles de la zona o tratar de acudir y contener esa situación.

 

—¿Cómo hacemos para parar esta modalidad del ojo por ojo que se está instalando en la sociedad?

—Acá debe estar presente la intervención más que oportuna que debe dar la fuerza de seguridad y por otro lado, valiéndonos de todos estos medios técnicos que tenemos, tratar de pedir el apoyo en forma urgente. Es doloroso cuando uno se entera de una situación de estas porque no es la base sobre la que estamos trabajando. Bajo ningún aspecto debemos permitir esto en la sociedad. Ahora hasta se puede fabricar un siniestro vial para ir a saquear el vehículo de una de las partes.

 

—¿Alguien se beneficia con estas venganzas?

—Puedo decirle que con esto le estamos dando muchas herramientas a los delincuentes. Pero hay otros temas que asustan. Este último fin de semana hemos tenido seis delitos contra la integridad sexual, hechos aberrantes en perjuicio de niñas de un año. Grupos familiares en los cuales se consumió alcohol hasta el hartazgo, pasó de todo y se tomó la justicia por manos propias. No sabemos si la persona acusada fue realmente la culpable pero terminó muy mal.

 

 

 

Casos que asustan

 

 

El taxista que atropelló a un jubilado

 

El sábado en horas de la siesta, un taxi que circulaba por calle Tucumán en Concepción, al llegar a Candelaria atropelló a un jubilado de 62 años que se desplazaba en bicicleta. Según las primeras palabras del conductor, Mario Antonio Flores “se le habría atravesado”. No obstante, una vecina que vio la escena le dijo que no se fuera. Sin embargo el taxista aceleró su auto y una camioneta lo detuvo. Allí fue golpeado por algunos vecinos y fue la policía la que lo salvó de un ajusticiamiento en la vía pública.

 

Presunto abusador, herido con arma blanca

 

La tranquilidad de la noche en la Villa San José, en Rawson, se vio alterada por los gritos de una mujer que desesperada pedía auxilio. Un nombre había entrado por su ventana y había estado manoseando a dos de sus hijas, incluso a la de 8 años la habría envuelto en una colcha con intenciones de llevársela. A Walter “el paraguayo” Velázquez, el presunto autor del hecho, no le fue nada bien. Una veintena de vecinos lo persiguió y cuando lo atraparon no solamente lo golpearon sino que le dieron dos puntazos. Ahí no terminó la cosa. Minutos después fueron hasta el rancho que habitaba, lo destruyeron por completo, robaron todas sus pertenencias y actualmente ese terreno ya tiene nuevos moradores.

 

 

La nieta que mató a la abuela

 

En Chimbas, unja mujer de 80 años apareció ultimada a puñaladas. Nada hacía sospechar que la autora del hecho era nada más y nada menos que su nieta de 15 años, a quien había criado. Según el relato de la menor ante la policía, habría tomado la decisión de matar a su abuela porque la tenía cansada. Lo extraño es que la abuela estaba por regalarle una moto. Miriam Rosales, madre de Brenda, dijo que “no sé por qué lo hizo, me pidió que la cuidara mucho”.

 

 

Abusador liberado

 

Sebastián Laciar, un obrero de 37 años detenido desde el 2011 acusado de haber abusado de una vecina de tan solo 13 años, fue liberado el lunes por la noche tras haber vencido el plazo de dos años en prisión sin haber sido elevada la causa a juicio. El defensor Oficial, representante de  la familia de la víctima, Carlos Reiloba, dijo lo suyo:

 

“La fiscal del caso, la doctora Teresa Ravetti, cuando le corrieron vista se opuso a la libertad y al cese de la prisión preventiva impidió la prórroga por un año más. El juez Pablo Flores no entendió que fuera así y le otorgó la libertad”.

 

 

Iban a bailar y las apedrearon

 

Un grupo de amigas decidió este sábado ir a bailar a Quattro, ubicado en Pocito. Dos de ellas fueron en un auto. Al llegar a calle seis se encontraron con tres jóvenes que les hacían señas para que frenaran, al darse cuenta de las intenciones de los desconocidos, la conductora del auto aceleró y eso despertó la furia en los delincuentes que empezaron a arrojarles piedras y uno de los proyectiles terminó rompiendo uno de los vidrios del auto. Marina Lenzano, madre de Agostina, la conductora del auto, relató lo siguiente:

 

“Mi hija iba en el auto con otra amiga y el resto del grupo venía más atrás en otro auto, iban al boliche Quattro que está en Pocito. Había un operativo policial, ellas doblan y allí un grupo de chicos la intercepta y le hacen señas para que frene.  Cuando ella ve a estos chicos que se les vienen encima, aceleró y empezaron a tirarle piedras al auto. Una de esas piedras les rompe un vidrio. Dieron una vuelta y en calle 4 se encuentran con un operativo policial, avisaron lo que había pasado. Les dijeron que ellos no  podían dejar el operativo para salir a perseguir a estos muchachos, en todo caso debían realizar la denuncia en la comisaría de Pocito o llamar al 911”.

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