José Nieto, un cura de pueblo
"Hay siete pecados capitales pero sólo te crucifican por lo sexual"
El padre José Nieto se va a Cuba a misionar. Antes del viaje habló de todo, del celibato, de los planes sociales, de política e incluso de educación sexual. Una entrevista a fondo con un cura distinto.
José Nieto debe ser el párroco de San Juan con más
kilómetros recorridos. Tiene a su cargo la Parroquia de San Agustín de Valle
Fértil, fundada en 1754 y atiende espiritualmente desde la Laguna Seca hasta
Ischigualasto y desde las Sierras de la Huerta hasta el límite con La Rioja. Son
270 kilómetros de largo por 100 kilómetros de ancho con unas 35 capillas para
atender. Es la parroquia más extensa de San Juan y la que posee los lugares de
más difícil acceso. Dentro de unas semanas, el padre Pepe dejará su parroquia ya
que lo espera otro desafío, misionar en Cuba, un país en donde no es fácil
predicar la religión.
Además de sus testimonios de vida sobre el quehacer
diario de su parroquia, el sacerdote no tiene problemas en contestar sobre todos
los temas, incluso algunos muy polémicos como el celibato y la educación
sexual.
—Me imagino que entre esas 35 capillas que tiene a su cargo, en algunas debe
ir mucha gente y en otras, quizás, son diez o quince personas…
—Exactamente o
solamente subimos o las asistimos sólo para las fiestas patronales; estamos
hablando de una o dos veces por año. Una de esas veces nos acompañó Monseñor
Alfonso Delgado subiendo como suben los lugareños, o sea, a lomo de mula y a pie
en muchas partes hasta Sierra de Riveros, de Elizondo y de
Chávez.
—¿Cómo hace usted para llegar ahí?
—Normalmente a las
sierras tenemos accesos vehiculares, cuando los caminos están sanos, hasta
cierto punto y de ahí a caballo. Por ejemplo para subir a Sierra de Chávez
llegamos con el vehículo hasta Los Bretes, hasta El Rincón y de ahí seis horas a
caballo. Lo bueno de ir a caballo es que vamos visitando puesto por puesto, en
cambio el auto te lleva más velozmente, entonces no te dan ganas de bajarte
porque ya te entra el cansancio y la desesperación por llegar.
—¿Cómo es el lugareño en esos parajes tan aislados donde la globalización no
llega?
—La verdad, tengo que ser sincero, sí llega. Hay planes del Gobierno
Nacional por los cuales tienen Internet gratuita en las escuelas con una
velocidad satelital bastante fuerte y es el desafío que a nosotros se nos
plantea como educadores. En la escuela, el director y demás, tienen esta
herramienta que lo conecta al niño al mundo, pero es demasiada comida para poco
estómago, digamos… es una herramienta demasiado grande para gente que a lo mejor
debe ir más lento, más despacio.
Internet en medio la
pobreza
—Debe ser impactante ver la última tecnología conviviendo con costumbres
ancestrales…
—Esto,
por supuesto, trae aparejadas varias dicotomías: por un lado tienen Internet y
por otro lado no tienen cómo comprar un kilo de arroz. Por un lado navegan a la
velocidad del mundo y por otro lado viven en su casita humilde. Están las
antípodas del progreso y el retraso delante de tus ojos.
—¿Y cuál es la reacción del lugareño ante esto?
—La reacción es buena
siempre porque es gente muy humilde, muy simple, muy dócil, gente que realmente
ama su terruño, sino ya se hubiese venido a la ciudad.
—Además, a través de la televisión ven las luces de las grandes ciudades y
ven en los noticieros robos y asesinatos…
—Claro, no quieren ir ahí pero
siempre tienta. Hay muchos, por ejemplo, que ya han cambiado la mula por la moto
porque es más ágil, más rápida, más económica y siempre está al lado, en cambio
a la mula la tienen que ir a buscar donde fue a comer el pasto y ensillarla. A
la moto le das arranque y salís.
—¿La función de sacerdote en esos lugares alejados excede lo
espiritual?
—El sacerdote que me precedió es el único cura que en todo San
Juan fue funcionario del Registro Civil, Juez de Paz y cura a la vez. Fue el
padre Carlos Hugo Medina Suárez. En mi caso, además de lo espiritual, me aboco a
lo social y ahí tengo una maestra que no la cambio por nada que es Alicia
Kirchner. Por más que me digan lo que quieran pero para mí en el milagro
argentino, Alicia ocupa el primer lugar.
Un cura que aplica
políticas sociales
—¿Qué lo sedujo de las políticas sociales de la Nación?
—En Valle Fértil,
a través de la parroquia, se implementaron políticas sociales que permitieron ir
cambiando la mentalidad del “no trabajo” por la “cultura del trabajo”. La
parroquia en estos momentos tiene una fábrica de dulces instalada en Chucuma
donde los vecinos se juntan a aprovechar las frutas que antes se perdían. En La
Majadita tenemos dos máquinas industriales y se realizan distintos trabajos que
permiten que el futuro del vallisto no sea sólo lo que dan las cabras y la
providencia.
—¿Cuál es el problema social que más afecta a los jóvenes?
—Los pobres
tienen la droga menor que es el alcohol y el alcohol hace estragos no solamente
en Valle Fértil, sino que en todos los pueblos nuestros. Ante esto, estamos
implementando un plan del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación destinado
para 210 jóvenes que serán capacitados en la parroquia en cuatro o cinco
materias fundamentales, todo pagado por la Nación. Hemos ganado el primer premio
de un proyecto que se llama “La inclusión de los adolescentes”. Le vamos a hacer
la competencia a El Nuevo Diario porque vamos a sacar una revista que se llama
“Mundo ecológico”.
—Usted menciona competencia y ahora parece que es mala palabra que los
jóvenes tengan que competir…
—Lo bueno es que el chico no lo toma como una
dádiva, a él le costó competir, nos tuvimos que reunir tres o cuatro meses para
armar el proyecto y yo los guié para ver sociológicamente qué podíamos
presentar. Ellos no esperan la “Caja de Pan”, ellos ya van gestando su propio
trabajo.
—Parece que lo atrapó el peronismo…
—No, lo que me seduce es San Juan y es
cierto que es una estrella de Los Andes. Tuvimos a Laprida, a Sarmiento y, con
todo el respeto, a los Cantoni. Quienes hemos leído los principios
políticos—sociales de los hermanos Cantoni, vemos que todavía San Juan no cumple
ni la mitad de lo que ellos planearon. No es que yo sea fanático de San Juan
pero me doy cuenta cómo el sanjuanino de por sí busca y tiene sus raíces
sociales o políticas muy bien armadas y simplemente hay que leerlas o releerlas
y descubrirlas.
—Hay políticas sociales que causan cierto rechazo en la gente como la
jubilación sin aportes.
—Yo estoy feliz que más de 2 millones de personas
sean jubiladas hoy aunque no hayan aportado, yo estoy feliz de que más de mil
escuelas sean nuevas en todo el país pero también me doy cuenta que quedan aún
ámbitos más cerrados que dicen “¿cómo los jubilan a estos que nunca aportaron?”.
Y no entienden cuando les explico que ahora la Presidenta tiene que pagar los
aportes que la patronal no pagó y encima el patrón se queja por esto.
—¿Cuál es el límite al que usted llega en relación a la política?
—El
sacerdote se incluye en la política sin ser partidario, tenemos el límite de lo
partidista. Desde el Concilio Vaticano II a los sacerdotes se nos sugiere que no
participemos partidariamente con lo que estoy totalmente de acuerdo porque el
sacerdote es un sacerdote para todos.
—Incluso habló bien de Cantoni y del justicialismo…
—Por supuesto, y
estudio cada político que realmente sea digno de respeto. La muerte o la
enfermedad mortal del bloquismo fue cuando se separaron de la estrella, cuando
se separaron de sus raíces; si hubiesen seguido bebiendo de las raíces del
cantonismo esto sería distinto y esto no es que me tire contra los peronistas
porque no soy ni peronista ni kirchnerista. Por supuesto, yo soy de la
generación de los ´70, una generación que sufrió muchos miedos pero no soy ciego
ante la sociedad que me rodea, la leo, la estudio, la descubro, busco. Entonces
las políticas sociales me encantan, me gustan pero no como les gustan a los
políticos, a mí me gusta desde la inclusión de verdad, yo veo que es una
herramienta posible de usar y de mostrar.
El celibato, la
sexualidad y las contradicciones del católico
—Hay gente que está en primera fila en misa y sale de ahí y no sigue los
preceptos religiosos…
—No somos quiénes para juzgarlos pero el pecado más
grande es no descubrir en el otro a mi hermano. La doctrina social de la Iglesia
ha ocupado siempre el mismo lugar, que es la iluminación en la caridad, porque
yo no puedo decir “creo en Dios” que no veo y no atiendo a mi hermano necesitado
que veo. En este caso dice la Biblia “sos un mentiroso” y eso no tiene duda de
interpretación.
—Hoy hay curas que esperan que los fieles lleguen a
ellos y otros los van a buscar. Mientras tanto, al lado de ustedes tienen a otra
iglesia que les ofrece ser feliz ya e incluso hace propaganda, ¿cómo lo
ve?
—Todas estas cosas vienen del norte, todas las
sectas. De hecho, el Pentágono lo aconsejó. Todas estas nuevas religiones tienen
una estructura basada en la Biblia pero no sé si son del todo transparentes. Hay
iglesias que realmente merecen ser distinguidas porque tienen una trayectoria
enorme pero vos me hablas del fenómeno secta, el fenómeno que por ahí tres o
cuatro se ponen de acuerdo y lo primero que le piden a la gente es el diezmo y
después
desaparecen.
—¿Sabe qué le pasa a mucha gente que se aleja de la Iglesia? Se cansan que
siempre le digan “por tu culpa” y se van a una iglesia que no le cuestione si es
feliz.
—La Santa Biblia nos enseña que la Iglesia predica un Cristo y éste es
Crucificado. ¿Dónde está la interpretación dañina o equivocada? en que
Jesucristo no te juzga, Jesucristo te ama y si llegó a la cruz es porque te ama,
no es porque te va a juzgar de la cruz y te va a decir “mirá, vos me
crucificaste”. El mensaje es “fue tan grande el amor de Dios que entregó a su
hijo”. En la viña del Señor hay de todo pero es cierto que si uno no descubre la
presencia de Dios, cualquier cosa te va a confundir.
—¿Qué piensa del celibato?
—Gracias a Dios tenemos un magisterio muy
claro. Juan Pablo II dijo que aquel sacerdote que se imagine que algún día la
Iglesia va a dar marcha atrás respecto al celibato, se equivoca. Y nadie nos
obliga a aceptarlo. Es una condición previa a la ordenación sacerdotal.
—Hay sacerdotes con desviaciones sexuales como los abusadores de
niños.
—El celibato es un tema diferente al de un cura abusador. Hay una
libertad con la que se formó al sacerdote durante 8 años para que llegue al
juramento libre y voluntario y otra cuestión es la debilidad del sacerdote
porque ahí sí encontramos curas pederastas, curas que a lo mejor tuvieron la
debilidad de la homosexualidad o que han tenido otro tipo de defectos pero
siempre hablamos de debilidad y libertad.
—Cuando habla de curas abusadores, ¿hay debilidad o enfermedad?
—Las dos
cosas se mezclan. Hay quien no descubrió el tema o no lo supo tratar. No se
olvide un dato importante, de todos los casos de pederastias que hay en el
mundo, sólo el 0,1 por mil es realizado por sacerdotes. Y gracias a Dios la
Iglesia los combate fuertemente.
—Volviendo al celibato, ¿cómo hace un sacerdote para respetarlo cuando
incluso van mujeres a la Iglesia a ver si lo tientan?
—No es fácil, no es
fácil. Tengo 55 años, cumplí 25 años de cura y te digo que no es fácil, es una
de las batallas duras. Eso sí, nunca se debe convertir en la principal, el
sacerdote no se reduce al celibato, es al revés, el celibato es una cosa más en
la vida del sacerdote. Cuidado, yo no digo que soy el perfecto, lo digo desde
mis debilidades, desde mis defectos, desde mis caídas y desde mi sufrimiento en
este tema. Pero no puedo endiosar el celibato.
—Al mismo tiempo, si un cura tiene una relación con una mujer, se transforma
en una noticia que traspasa las fronteras.
—Si un cura es injusto, no hace
nada por su parroquia, se queda con la limosna, lo entienden, pero si ve a una
niña, guarda, por poco no te crucifican. Es el árbol que nos tapa el bosque. Si
un cura se come un chivo entero, es un glotón, dicen “qué lindo que come el
padre”, pero si creen que está en una situación determinada, lo crucifican.
—¿Pesa más la trasgresión sexual?
—Yo, como que conozco el gremio, puedo
decir que hay siete pecados capitales y nos ataca a todos. Pero sólo te
crucifican por uno, es parte de nuestra cultura. El sexto mandamiento (no
cometerás adulterio) no se le perdona a nadie.
—¿Hay una inmadurez en este tema?
—Por supuesto, desde ya. Y de hecho, la
misma Iglesia pienso que va a ir cambiando. La liberalidad sexual se saca de los
medios, uno puede hacer lo que quiera y no pierde su moralidad. Todos hablamos
sobre el matrimonio igualitario pero vayamos a las cosas prácticas, ¿le darías
trabajo a un homosexual, lo dejaría yo leer el evangelio en misa? Te cuestiona y
vos decís, ¿qué hago si tiene los mismos derechos?
—¿Qué haría?
—Yo lo dejaría pero no lo tendría como permanente, pero no
sólo a él. También actuaría igual con alguien que maltrata a sus empleados, que
los tiene en negro y no les paga nada. Ahora te voy a preguntar a vos.
—Dele.
—¿Quién hace más daño?, ¿el papá de familia que a lo mejor tiene
una novia por ahí pero que no le hace faltar nada a su familia, que es un
pecador, que es condenable y se va a ir al infierno o la persona que no le paga
al empleado lo que debe y no le hace los aportes y por ese motivo sufre la
esposa y los hijos?
—Es más grave lo segundo pero…
—En nuestra cultura, a este segundo lo
aplaudimos, le decimos bienvenido señor, es quien da trabajo a los otros. Y al
pobre infeliz que tiene una novia, lo matamos. Culturalmente, por este sexto
mandamiento colamos a este pobre tipo que tiene un amante y dejamos pasar al
otro que negrea.
—Lo siguen tratando como un señor.
—Es un señor de su madre que incluso no
tendríamos que dejar acercarse para que lea la palabra. Volviendo al tema
inicial de la pregunta, la gente nos cuida a los sacerdotes. Por ejemplo en
Valle Fértil las señoras me dicen “padre, tenga cuidado con esa niña que la veo
muy seguido por acá”. Son esas hermosas viejitas que cuidan a su sacerdote, son
las madres que nos quieren.
¿Quién se hace cargo de
la educación sexual?
—Cuando usted va a un pueblo alejado en el Valle y tiene que hablar con
una madre de una chica de 13 o 14 años, ¿le da consejos sobre educación
sexual?
—Normalmente no y menos personalmente. Eso se da
en la escuela o por otras vías más allá que en catequesis se pueda dar charlas
sobre la importancia de guardar la castidad para el Señor, de poder elegir su
futuro y que una chica muy jovencita que queda embarazada, muchas veces no puede
elegir su futuro.
—¿Quién tiene que dar educación sexual?
—La educación sexual tiene que ser
un poco cada uno. La Iglesia por más que quiera no puede llegar a todos,
necesita de las herramientas del Estado. Pero el Estado tiene que ser humilde y
aceptar que la Iglesia es profesional en esto. Puede lograr que este tema se
lleve maduramente. Pero en este tema entran otros intereses ajenos y egoístas
como la trata de blancas o el libertinaje que le conviene a muchos. Hay muchos
intereses creados por los abortos clandestinos y la Iglesia seguirá defendiendo
la vida desde su concepción hasta la muerte natural pero también la Iglesia debe
defender la vida después que nacen, otorgando a todos la misma igualdad de
oportunidades.
—Seguramente se refiere a otro de los planes sociales…
—La asignación
universal por hijo la critican porque dicen que es un premio a los vagos pero yo
les digo “esperate, estamos hablando de una asignación para criaturas y ¿qué
distinto tiene tu hijo que el de un serrano para que en tu caso pueda educarse y
comer y el de él no?
—¿Hay gente que tiene bronca por esto?
—Sí y eso es un error. Me alegro
que cada chico tenga una escuela con calefacción, bancos que no están podridos,
con sala con computadora y netbooks personales. Pero hay gente a la que le da
bronca, que se pone celosa, que envidia que los chicos tengan lo que ellos sí le
pueden dar a sus hijos. Ponete feliz, no tengas envidias.
—No es que quiera defender a nadie pero también hay gente que se acostumbró a
pedir y se queja si le dan poco…
—También yo critico a los que reciben 40
pesos de aumento por asignación y dicen “pero son sólo 40 pesos”. Alegrate por
lo que te dan y si un guardapolvo cuesta 80 pesos, bueno, ya te falta menos, no
te quejes tanto. Y uno se debe alegrar por la asignación por más que no sea
kirchnerista o peronista.
Fuente: El Nuevo Diario - Edición 1471 del Viernes 4 de marzo de 2011