El Nuevo Diario 40 años en la vida de San Juan
El siguiente texto corresponde a una serie de separatas publicadas desde el 16 de mayo de 2026 con motivo de cumplir 40 años El Nuevo Diario, semanario creado por Juan Carlos Bataller
El Nuevo Diario cumple 40 años.
Y siente la obligación de ver la vida en perspectiva, recordando desde dónde venimos pero proyectándonos hacia dónde vamos.
Si uno analiza estos últimos 40 años, advierte que los esfuerzos humanos para alentar o retardar los cambios han sido importantes, sin duda.
Pero mucho más lo fue el avance tecnológico.
Sí, la tecnología cambió todo.
Hace 40 años los periodistas teníamos que pedir a una operadora de larga distancia una comunicación telefónica con Jáchal o Pocito.
La mayor parte de los diarios argentinos se hacían aún con tipografía de plomo.
Las emisiones televisivas en color llevaban pocos años en nuestra provincia, ni soñábamos con cámaras fotográficas y filmadoras
digitales incluidas en un teléfono y las agencias de noticias enviaban sus fotos por radio y sus noticias por teletipo.
Aunque vivíamos en una ciudad nueva, seguíamos siendo una aldea grande, con pautas culturales congeladas, con pocos temas de los cuales hablar.
Para las nuevas generaciones es difícil imaginar una provincia donde el tren llegaba cada día pero no existía internet, muy pocos tenían computadora y ni soñábamos con la televisión satelital.
Es difícil para un profesional que hoy tenga 40 años, pensar que cuando El Nuevo Diario estuvo por primera vez en la calle no existía el divorcio vincular, ni la educación sexual en las escuelas ni el matrimonio igualitario y hasta poco antes ni siquiera la patria potestad era compartida.
Todo era distinto en ese mundo sin cajeros automáticos ni plataformas con miles de películas, donde los trámites no estaban digitalizados y palabras como teletrabajo, billeteras virtuales, conectividad, internet, shoppings, barrios cerrados, aun no formaban parte de nuestro lenguaje diario.
Un mundo donde no existían ni WhatsApp, ni Tinder ni Facebook ni Mercado libre ni Google, ni Instagram ni TikTok ni Telegraph ni Amazon ni Netflik ni Prime ni Ali Baba ni teléfonos celulares ni Samsung ni Linkedin ni Wikipedia ni Skype ni WordPress ni YouTube ni Twitter ni OnlyFans.
En ese mundo donde el poder estaba concentrado en un diario, dos radios, un canal de televisión y el gobernante de turno, surge un semanario con una voz distinta.
Llega cuando todavía no se consolidaba el gran cambio. Y los espacios no se regalaban.
Por haber nacido en el principio de esa nueva era, El Nuevo Diario guarda cicatrices que son parte de su historia.
Damos fe que fueron difíciles aquellos primeros años.
Pero acá estamos, 40 años después de aquel comienzo.
Y podemos decir que le dimos una trascendencia a este oficio que, a su vez, le dio sentido a nuestras vidas: El Nuevo Diario nunca fue un simple medio de comunicación.
Fue parte de cursos y concursos, canciones y fotos de un San Juan del recuerdo, libros y televisión, investigaciones y rescate de historias familiares, enciclopedias y manuales.
Nada nos fue ajeno. Y ese es el agregado indispensable al avance tecnológico para seguir viviendo la vida de pie.
Si alguien nos preguntara cómo pudimos hacerlo diríamos que entendiendo y acompañando los cambios.
Hace 40 años imaginamos el mundo que hoy tenemos.
Hoy nos parece común producir al mismo tiempo para la televisión y para la radio, para el streaming o para una enciclopedia digital. Extrañamos el papel pero al mismo tiempo miramos con curiosidad la rapidez de los cambios que nos propone la inteligencia artificial.
Nos hicimos duchos en encarar proyectos individuales pero al mismo tiempo aprendimos los beneficios de concertar asociaciones estratégicas.
Todo esto era impensable hace 40 años, cuando se pensaba que cada uno era dueño absoluto de su metro cuadrado y nos cruzábamos de vereda para no saludar al competidor.
Hoy sabemos que todos nos necesitamos y que el competidor es el mundo.
Pero si acá terminara el inventario nos transformaríamos en una más de las cosas que ya fueron.
Cuando uno tiene 40 años, todavía la memoria tiene más interés en el futuro que en el pasado.
Nuestra obligación, hoy que tenemos 40 años, es imaginar el mundo que vivirán nuestros nietos.
Quién lo diría. Tenemos ya 40 años.
Y tenemos fuerzas y tenemos voz y seguimos amando esta tierra y estamos de pie y la sangre se renueva.
¡La vida es una maravilla!
Asistí al nacimiento de El Nuevo Diario justo cuando levantábamos muros de una casa proyectada por mi sobre avda. Libertador al lado del Museo Tornambé, llegando a Alvear. Todo un acontecimiento que cambiaría el escenario periodístico y de los medios en San Juan se convertiría con los años en mi referencia temporal de la arquitectura de aquella época en nuestra ciudad.
Quizás por la impronta de maestros constructores de origen italiano de excelente nivel que trabajaban en San Juan el ladrillo visto se imponía como la expresión más contundente y sólida de la calidad constructiva local, asociado al uso del hormigón también sin revestimiento constituían un verdadero “Brutalismo Sanjuanino” adoptado por los arquitectos como por los clientes como lo que debía ser.
Los diseños especialmente de viviendas y de algunos edificios en altura adoptaron esa imagen ladrillera con particularidades distintivas entre una obra y otra creando un interesante contrapunto de propuestas edilicias.
No todo era ladrillos vistos desde luego, obras muy bien diseñadas y construidas fueron dando pluralidad a la arquitectura de los 90/2000
Y después vino el después como dijo Joaquin Sabina.
De aquella tendencia identificatoria a nivel nacional del “como se construye en San Juan” como sinónimo de calidad, racionalidad y control la arquitectura sanjuanina fue compartiendo y en algunos casos hasta cediendo paso a modas que como tal fueron temporalmente más efímeras y conceptualmente más desprotegidas.
También la incorporación de nuevos sistemas constructivos fue dejando su impronta de a poco, apoyado por algunos y resistido por otros.
El minimalismo maqueteo las materializaciones en muchos casos quitándole identidad a los espacios y pertenencia a sus usuarios. Este giro fue realmente una búsqueda o una consecuencia de ir sustituyendo contenidos conceptuales por vacíos renderizados?… tuvo algo que ver la formación profesional impartida? Preguntas que me hago, no afirmaciones.
40 años de arquitectura en San Juan: ¿cambio? Claro que cambio… ¿Creció? Claro que creció… ¿Avanzó? depende hacia donde.
Desde una visión autocritica… ¿cómo es posible que a San Juan se lo identifique más por sus semitas que por su arquitectura?
Haciendo uso de la metáfora: ¿no estaremos acercándonos en exceso al pan de molde?
El comercio de supermercados sanjuanino vivió en las últimas cuatro décadas una transformación profunda, marcada por crisis, adaptaciones y cambios en el poder de mercado.
Hace 40 años, había una estructura comercial dominada por grandes establecimientos locales: Dilbas, Emporio Económico, José González, Bordas y Cobos, San Cayetano, eran los referentes del sector, con instalaciones de gran envergadura que parecían inamovibles. Sin embargo, la irrupción de propuestas mayoristas como Café América y Roberto Basualdo, con costos fijos notablemente más bajos, sacudió ese esquema establecido.
En ese contexto, los mayoristas encontraron su lugar natural. Los almacenes preferían abastecerse con ellos. La inflación jugó a favor del canal mayorista: las fábricas mantenían clientes minoristas directos, pero cuando llegaba el vendedor de fábrica, sus precios resultaban más caros que los del mayorista. Esa paradoja consolidó el rol del mayorismo como eslabón clave de la cadena.
La llegada de Carrefour a la Argentina marcó un punto de inflexión. Las grandes cadenas internacionales ingresaron con fuerza y redibujaron el mapa comercial. En ese clima, empresarios exitosos de la región tomaron decisiones estratégicas: Angulo vendió Vea en Cuyo y Bugliotti hizo lo propio con Libertad en Córdoba, transacciones que resultaron altamente redituables para sus dueños originales.
Hacia fines de los noventa, el mercado supermercadista concentraba el 70% de las ventas, mientras mayoristas y minoristas de cercanía se repartían el 30% restante. Muchos mayoristas no resistieron la presión y cayeron; otros, más ágiles, se reconvirtieron en operadores medianos y lograron sobrevivir.
La crisis de 2001 y 2002 volvió a cambiar las reglas del juego. Las fábricas le temían a los mayoristas que quebraban y les dejaban grandes deudas. En respuesta, los mayoristas comenzaron a pagar al contado, mientras los supermercados operaban a 30 días. Las grandes marcas no les vendían a quienes no aceptaban esas condiciones y empezaron los faltantes de esos productos en los supermercados. Los consumidores empezaron a buscar esos productos directamente en los mayoristas que sí pagaban al día. El resultado fue una inversión total del mercado: mayoristas y comercios de cercanía pasaron a manejar el 68% de las ventas, relegando a los supermercados al 32%.
Hoy, las cadenas cargan con estructuras de costos fijos elevados que les dificultan competir. Y un nuevo actor asoma en el horizonte: la compra online ya ronda los 10 puntos del mercado, anunciando que el próximo capítulo de esta historia todavía está por escribirse.
*Roberto Basualdo fue senador nacional. Fundador de la cadenamayorista Roberto Basualdo con presencia en diferentes provincias,vendió hace unos años su grupo empresario.La prevención, el diagnóstico y el tratamiento médico se han beneficiado profundamente en los últimos 40 años, gracias al apoyo en la evidencia científica y con la colaboración de los tremendos avances tecnológicos.
El advenimiento de imágenes, Ecografías complejas. Tomografía Computada, Resonancia Magnética, Tomografía por emisión de Positrones (PET) no solo brindan información exacta sobre la anatomía, sino que con precisión detallan el funcionamiento y las características benignas o malignas de lesiones. Aún más, permiten obtener muestras para diagnóstico y realizar tratamientos guiados.
La cirugía mini-invasiva,robótica, videolaparoscópica, videotoracoscópica, videoartroscópica, etc, ha significado menor compromiso inmunológico en los pacientes operados, menor uso de opiáceos, menores días de internación, rápida recuperación física, social, laboral.
Los adelantos en la anestesiología brindan muchísima más seguridad, menor dolor y mejor recuperación de los pacientes operados
La anatomía patológica, con técnicas de inmunohistoquímica, nos permite conocer el subgrupo de enfermedad al que pertenece la biopsia y elegir el tratamiento apropiado, sin gastos innecesarios.
En el mismo sentido, la biología molecular, desde el Proyecto Genoma Humano, trajo luz para enfermedades que ahora reciben tratamientos personalizados.
Más revolucionario aún, la tecnología CRISPR basado en un sistema de defensa bacteriano, permite que los científicos de investigación modifiquen selectivamente el ADN de organismos vivos. Elimina, inserta o corrige secuencias genéticas, gigantesco avance en medicina para curar enfermedades genéticas, y hasta mejorar cultivos en agricultura.
Con Hemodinamia, angioplastías, stents, válvulas percutáneas, embolización para malformaciones vasculares o sangrados, ablación por arritmias, transformaron la evolución y pronóstico de numerosas patologías.
Tratamientos retrovirales cambiaron el pronóstico letal de infecciones como HIV hacia una condición crónica controlable.
La inmunoterapia combate mejor el cáncer al utilizar el propio sistema inmunológico. El desarrollo de vacunas de ARN mensajero facilitó una vacuna contra el COVID en tiempo récord.
Tlemedicina, historia clínica electrónica, inteligencia artificial, amplían el acceso a pacientes de lugares remotos, mejoran los diagnósticos y orientan para el mejor tratamiento actual.
De la mano de estos revolucionarios avances, debe asociarse la innovación tecnológica con la indispensable empatía, trato humanizado, la no discriminación, la equidad y la ética en la asistencia médica del ser humano.
*Andrés Kerman es médico cirujano, copropietario del Sanatorio Argentino
En el transcurso de las últimas cuatro décadas (1985 – 2025) San Juan comenzó a transformarse aceleradamente. La expansión territorial, el crecimiento demográfico, la aparición de nuevos corredores comerciales, la verticalización residencial, los barrios privados y, más recientemente, la digitalización de muchas actividades cotidianas, modificaron profundamente la forma de vivir, recorrer y comprender la ciudad.
La ciudad dejó de organizarse exclusivamente alrededor de la Plaza 25 de Mayo y comenzó a fragmentarse en múltiples polos comerciales, residenciales y recreativos. El antiguo microcentro perdió parte de la exclusividad funcional que había mantenido durante décadas y debió adaptarse a una nueva lógica urbana caracterizada por la dispersión y la competencia permanente entre distintas centralidades y los barrios residenciales ubicados dentro de las cuatro avenidas tradicionales cambiaron a sus moradores por profesionales.
A comienzos de los años ochenta, la Ciudad de San Juan todavía conservaba gran parte del perfil urbano heredado de la reconstrucción posterior al terremoto de 1944. La amplitud de las calles, la baja altura edilicia, las veredas generosas y brillantes y la presencia del arbolado público configuraban una ciudad relativamente ordenada, abierta y funcional.
El microcentro estaba delimitado de manera bastante precisa por calles Mendoza, Laprida, Rioja y Santa Fe. Allí se concentraba prácticamente toda la actividad económica, institucional y comercial relevante. La Plaza 25 de Mayo actuaba como referencia espacial y emocional de la ciudad. El valor de un inmueble se medía según la cantidad de cuadras que lo separaban de la plaza.
La calle Rivadavia funcionaba como la verdadera columna vertebral comercial. Bancos, tiendas, galerías, joyerías, zapaterías, casas de ropa, bazares y confiterías convivían dentro de un tejido urbano dinámico y profundamente peatonal.
Los antiguos cafés y confiterías desempeñaban además un papel social fundamental. Buena parte de la vida pública sanjuanina transcurría alrededor de esas mesas. Muchas casas comerciales eran reconocidas por el apellido de sus propietarios.
Durante la década del noventa comenzaron a consolidarse procesos que modificarían profundamente la estructura urbana sanjuanina. La ciudad empezó a expandirse territorialmente hacia zonas que anteriormente conservaban características semirrurales o suburbanas. Departamentos como Rivadavia, Rawson, Santa Lucía y Chimbas comenzaron a integrarse cada vez más activamente al crecimiento urbano general.
El crecimiento horizontal produjo un cambio importante en la percepción de la ciudad. San Juan dejó de ser una ciudad claramente concentrada y comenzó lentamente a dispersarse. Nuevos loteos, barrios y urbanizaciones ampliaron el tejido urbano hacia la periferia y generaron una ciudad territorialmente más extensa y funcionalmente más compleja.
El viejo comercio tradicional empezó a competir con modelos basados en volumen, autoservicio y accesibilidad vehicular. Paralelamente comenzaron a consolidarse nuevos corredores comerciales fuera del microcentro tradicional. Sectores vinculados a Avenida Libertador, Ignacio de la Roza y algunas áreas de Desamparados empezaron a desarrollar una actividad económica creciente. El comercio comenzó lentamente a derramarse hacia otras zonas de la ciudad.
Con el comienzo de los años 2000, San Juan ingresó en una etapa de transformación todavía más profunda. Ya no existía un único centro capaz de concentrar simultáneamente la actividad comercial, financiera, administrativa, residencial y recreativa. Comenzaron a coexistir distintas áreas especializadas según funciones específicas. La Avenida Libertador comenzó a expresar una nueva estética urbana vinculada al automóvil, a la modernización arquitectónica y a nuevas formas de consumo.
La verticalización residencial también comenzó a hacerse visible. La aparición de edificios de departamentos y desarrollos inmobiliarios de mayor densidad modificó parcialmente el perfil urbano tradicional de algunas zonas de la ciudad. El valor del suelo empezó a experimentar importantes diferencias según ubicación, accesibilidad y calidad urbana.
Al mismo tiempo, comenzó a desarrollarse con fuerza el fenómeno de los barrios privados y urbanizaciones cerradas. Sectores medios y altos comenzaron a trasladarse hacia nuevas formas residenciales vinculadas a la seguridad, la privacidad y ciertos estilos de vida suburbanos, deshabitando las antiguas residencias importantes del microcentro que se volcaron al uso de centros profesionales o médicos.
La década del 2010 profundizó muchas de las transformaciones anteriores y agregó nuevos elementos vinculados principalmente a la digitalización de la vida cotidiana.
La expansión de internet, las operaciones bancarias virtuales, el comercio electrónico, las redes sociales y las nuevas tecnologías modificaron nuevamente la relación entre las personas y el espacio urbano. Muchas actividades que históricamente requerían presencia física comenzaron a resolverse digitalmente.
Esta transformación afectó especialmente al microcentro tradicional. Bancos, comercios y oficinas dejaron de recibir parte del flujo peatonal cotidiano que históricamente había sostenido la intensa actividad urbana céntrica.
La competencia digital, los altos costos operativos y los cambios generacionales alteraron profundamente muchas actividades comerciales históricas del centro. Numerosos negocios emblemáticos desaparecieron o debieron reconvertirse. La morfología comercial pasó de grandes salones a medianos y pequeños locales.
En la actualidad, la Ciudad de San Juan vive una etapa caracterizada por la convivencia simultánea de múltiples modelos urbanos. La ciudad tradicional, la ciudad moderna y la ciudad digital coexisten permanentemente dentro de un mismo territorio.
El comercio tradicional continúa enfrentando enormes desafíos. El centro debe competir simultáneamente contra el comercio digital, los corredores descentralizados y las nuevas modalidades de consumo vinculadas a la comodidad vehicular y a la inmediatez. La gastronomía, el café y ciertos espacios recreativos se han convertido en herramientas fundamentales para sostener vitalidad urbana.
La gran transformación ocurrida en San Juan durante las últimas cuatro décadas puede resumirse quizás en una idea sencilla pero profunda: la ciudad pasó de ser un espacio concentrado y relativamente previsible a convertirse en una estructura extensa, diversa y funcionalmente fragmentada.
*Eliseo Pérez Olivera esingeniero y propietario de latradicional inmobiliaria familiarEn los últimos 43 años (1983-2026), la educación argentina en democracia se transformó expandiendo masivamente el acceso, la obligatoriedad y cobertura, pasando de una tasa de escolarización del 42,5% a casi el 80% en jóvenes de 15 a 19 años.
Se sancionaron leyes como la transferencia de los servicios educativos a las provincias (1992), la Ley Federal de Educación (1993), la Ley de Educación Nacional (2006), la Ley de Educación Técnico Profesional (2006), la Ley de Educación Superior (1995) y la ley de Financiamiento educativo (2005), estableciendo 14 años de educación obligatoria, desde sala de 4 hasta secundaria completa.
La cobertura en Nivel Inicial en Salas de 4 y 5 Años es el indicador más relevante de la expansión.
En 2023-2025, la cobertura alcanzó el 97,3% en sala de 5 y cerca del 91% en sala de 4.
La tasa de Finalización de la Secundaria, mide el cumplimiento de la obligatoriedad total. Se observa una mejora en la última década, la tasa de finalización en jóvenes de 25 a 30 años subió del 67,6% en 2014 al 74,2% en 2024.
El índice de Resultados Escolares (IRE), mide cuántos estudiantes llegan al final de la secundaria en tiempo y forma (sin repetir). Este indicador refleja una crisis de calidad, solo 22 de cada 100 estudiantes de 15 años están en el curso correspondiente en tiempo y forma al Año 2024, una de las cifras más bajas de la región.
Evolución histórica de la obligatoriedad
1884 (Ley 1.420): Estableció la enseñanza primaria gratuita y obligatoria.
1993 (Ley Federal de Educación 24.195): Expandió la obligatoriedad al último año de nivel inicial (sala de 5 años).
2006 (Ley de Educación Nacional 26.206) y la Ley 26058 Ley de Educación Técnico Profesional, consolidó la obligatoriedad desde sala de 5 hasta la secundaria completa, con el presupuesto del 6% del PBI para educación.
2014 (Ley 27.045), declaró obligatoria la sala de 4 años e inició la universalización de la sala de 3.
Contexto Actual de la obligatoriedad (2025-2026)
La desigualdad socioeconómica, a pesar de que la cobertura aumentó, persisten las brechas. En el quintil más pobre solo 6 de cada 10 jóvenes terminan la secundaria, frente a 9 de cada 10 en el quintil de mayor nivel económico.
El abandono y ausentismo, tras la pandemia, se convirtió en un desafío mayor para medir la obligatoriedad real, indicando una baja en la asistencia diaria.
En la calidad Educativa 2026, los indicadores de alfabetización muestran que la mitad de los estudiantes de tercer grado no alcanzan el nivel de lectura esperado, lo que pone en foco la calidad de la obligatoriedad.
Aunque los datos específicos varían año a año, los indicadores de las últimas cuatro décadas muestran las siguientes tendencias:
1983-1995 (Consolidación y Expansión): Aumento sostenido de la matrícula primaria y secundaria post-dictadura.
1995-2010 (Reforma y Transformación): Implementación de la Ley Federal de Educación, extensión de la obligatoriedad.
2010-2023 (Crisis de Resultados y Tecnología):
La cobertura es alta, con un 94% de niños de primaria llegando a sexto grado, aunque solo 45% lo hace en “tiempo y forma” (sin repetir y con saberes satisfactorios).
En el aprendizaje, el desempeño está por debajo de la media nacional en Lengua y Matemática, con una agudización tras la pandemia.
Las Trayectorias escolares, de 100 alumnos que inician la primaria, solo 60 terminan la secundaria a tiempo, y de esos, solo el 6% logra un nivel satisfactorio en las materias clave.
La Agenda 2030, a través del Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 4, busca garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad, fomentando el aprendizaje a lo largo de la vida para todos. Propone educación gratuita desde preescolar hasta secundaria, educación técnica y superior accesible, y la eliminación de disparidades de género y vulnerabilidad.
Para ello se debe:
>> Dar más voz a los alumnos.
>> Abrir el aula a otras voces.
>> Plantear retos. (Aplicar y resolver)
>> Trabajar las emociones más allá del conocimiento de los espacios curriculares.
>> Integrar las TIC (Tecnologías de la información y comunicación)
>> Fomentar la lectura.
>> Fomentar el trabajo colaborativo
La educación hacia 2050 se transforma radicalmente hacia un modelo personalizado, digital y sostenible, enfocado en el desarrollo socioemocional y la adaptabilidad desde el nivel inicial hasta el superior no universitario. La agenda busca el aprendizaje a lo largo de toda la vida, utilizando la Inteligencia Artificial para personalizar la enseñanza y revalorizar el rol docente como guía emocional y facilitador.
*Felipe de los Ríos fue ministro de Educación.
¿Qué cambió en el fútbol de San Juan en los últimos 40 años? Una foto puede servir de muestra. Una imagen de un partido regular del torneo local de mediados de los ochenta muestra tribunas pobladas, muy pobladas.
Hoy, una foto de cualquier partido del campeonato doméstico contrasta y no por los colores de la imagen o por los diseños de las camisetas, contrasta porque hoy ver una tribuna poblada en las canchas locales es casi una rareza. La disminución de público, de expectativa en el ambiente deportivo, de cobertura mediática está justamente a 40 años luz de aquellos gloriosos ochenta. No es nostalgia, es realidad.
El primer factor es el deportivo. No se puede dejar pasar que el mapa futbolístico ha dado un vuelco total, tanto a nivel nacional como internacional. Y en este cambio de época, San Juan quedó en una especia de triásico futbolero. Primero por resultados, luego por calidad y cantidad de futbolistas y finalmente por estructura. Esto queda aún más claro en la comparación con el fútbol de nuestros vecinos mendocinos, viejos y conocidos rivales. Desde la creación de la B Nacional, justamente en 1986, los clubes de Mendoza consiguieron ocho ascensos a la segunda categoría del fútbol argentino repartidos entre Godoy Cruz, Independiente Rivadavia, Maipú, Gimnasia y San Martín mendocino, además, lograron cuatro ascensos a Primera (Godoy Cruz, Independiente y Gimnasia).
En el mismo tiempo San Juan logró tres ascensos a B Nacional (San Martín y Desamparados) y cuatro a Primera (solo San Martín). Los ascensos del Verdinegro revitalizaron nuestro fútbol y así se probaron las deliciosas mieles del futbol grande. Esto es lo mejor que pasó en este tiempo y siempre hay esperanzas de volver a esa añorada elite.
Si se continúa con el revisionismo histórico, la lista de grandes futbolistas sanjuaninos desbordan ese listado, entrando en los 90 y principalmente en los 2000 esa lista se acota y hoy casi que se pueden contar con los dedos de las dos manos. San Juan ya no fabrica grandes talentos y los sanjuaninos que hoy dan que hablar en el mapa futbolero nacional, casi todos, fueron criados futbolísticamente en canteras lejanas.
En cuanto a estructura la cosa no fue mejor. Sólo un puñado de clubes mejoraron sus canchas, los demás no pudieron y muchos lucen sus tribunas casi igual que hace cuarenta años. A nivel organización deportiva no se aprovechó la popularidad de un deporte que en San Juan parece estar en terapia intensiva, pero este paciente aún tiene larga vida por delante y hay que creer en que los cambios llegarán y aquellos años gloriosos volverán y se quedarán.
Cuando El Nuevo Diario abrió sus puertas al mundo, San Juan hervía de política. Apenas quince días antes había entrado en vigor la nueva Constitución provincial, y el aire todavía olía a tinta fresca de ese pacto colectivo cuando ya se desataba el primer escándalo: la destitución de la Corte de Justicia y la expulsión arbitraria de dos diputadas bloquistas echadas por su propio partido, propio de una soberbia dada por mayorías hegemónicas.
Era 1986. Solo habían pasado dos años y medio desde que la democracia había vuelto a golpear las puertas de Argentina, y la gente todavía le abría con emoción. Los jóvenes que pintaban paredes o pegaban carteles lo hacían convencidos de que estaban construyendo la Patria con sus propias manos. No había paga ni contrato: había fe. Eso fue cambiando despacio, casi sin que nadie lo notara, hasta que pintar una pared se convirtió en un oficio y ocupar una esquina privilegiada de la cartelería urbana, en una transacción.
El Estado sanjuanino era entonces un organismo pequeño, todavía no colonizado por la lógica que se impondría después: la de premiar la lealtad partidaria con un cargo público. Pero ya empezaba a germinar esa semilla. Donde había un compañero, un correligionario, un camarada, aparecía
—casi inevitablemente— la necesidad de inventarle un destino en la administración.
El radicalismo gobernaba la Nación y había arrasado en las elecciones para convencionales, lo que forzó la renuncia de Leopoldo Bravo y la asunción de Jorge Ruiz Aguilar.
En 1987, el bloquismo necesitaba reinventarse después del golpe en las urnas de 1985 y lo hizo con Carlos Enrique Gómez Centurión y Wbaldino Acosta, que le ganaron en un final de fotografía a los radicales Héctor Seguí y Miguel Moragues. Fue la primera elección bajo la nueva Constitución, con el novedoso sistema de legisladores proporcionales y departamentales para la Cámara unicameral. El resultado fue una legislatura de debates encendidos y altura política que el tiempo recuerda con cierta nostalgia.
Entonces llegaron los noventa y con ellos el menemismo, ese fenómeno que disolvió las fronteras entre la política y el espectáculo. Aparecieron dirigentes sin pasado ni trayectoria que, sin embargo, ganaron provincias enteras: empresarios como Jorge Escobar en San Juan, artistas como Palito Ortega en Tucumán y deportistas como Carlos Reutemann en Santa Fe. La falta de raíces partidarias, que al principio pareció una virtud refrescante, terminó pasándoles factura. Escobar fue destituido tras la denuncia de ATE por el uso de maquinaria del Estado en su propiedad de Jáchal. Asumió Juan Carlos Rojas y el peronismo se partió en dos, aunque la Corte restituyó a Escobar y él supo revalidar sus votos en 1995.
El agotamiento del menemismo no tardó en extenderse como una marea. En mayo de 1999, la Alianza hizo su debut triunfal y en San Juan coronó la extensa trayectoria de Alfredo Avelín, quien llegó a la gobernación al frente de un frente que unía radicales, bloquistas y el progresismo de Chacho Álvarez. Por primera vez ganaba una marca que no era la etiqueta directa de ningún partido. Pero el fracaso de Fernando De la Rúa —con muertos en Plaza de Mayo y la imagen imborrable del helicóptero alejándose de la Casa Rosada— fue el primer síntoma masivo de una fiebre colectiva que encontró su grito en el “que se vayan todos”.
En San Juan, mientras tanto, los gremios docentes encabezaron otro proceso de destitución. Avelín se fue antes de tiempo y Wbaldino Acosta completó el mandato.
Más rápido de lo que nadie esperaba, el peronismo resurgió de sus cenizas. En 2003, Néstor Kirchner tomó la Nación y José Luis Gioja pasó a gobernar San Juan. El kirchnerismo eclipsó al propio Partido Justicialista y parió a La Cámpora: una fuerza joven, combativa, que le daba músculo electoral a Néstor y a Cristina. También nacieron los militantes del teclado, ese ejército silencioso de trolls que convirtió las redes sociales en trincheras y el debate público en una guerra de desgaste.
En la provincia, Gioja gobernó con una ambición de época: traslado de villas, conclusión del Centro Cívico, cientos de hectáreas de verde incorporadas al paisaje urbano, grandes obras financiadas desde la Nación, inversiones internacionales de la minería. Construyó una hegemonía casi total, vertical, que le alcanzó para pasar la posta a Sergio Uñac sin sobresaltos.
A nivel nacional, sin embargo, la oposición se articuló en torno a Mauricio Macri y puso fin a doce años consecutivos de kirchnerismo. Ese mismo cimbronazo llegó a San Juan recién en 2023, cuando Marcelo Orrego —apoyado en la base que Roberto Basualdo había construido durante dos décadas— triunfó en medio de una contienda judicializada y un peronismo fracturado entre Gioja y Uñac. En esos años, los encuestadores abandonaron su rol técnico para convertirse en asesores todoterrenos, oráculos de la política moderna con fuerte presencia en redes.
Y entonces apareció Javier Milei.
El mayor terremoto político de los últimos tiempos no vino de los partidos tradicionales sino de sus ruinas. Milei supo leer el desencanto como ninguno otro: habló el idioma de los que ya no creían en nadie, blandió términos nuevos como “la casta” y fabricó enemigos con precisión quirúrgica —los universitarios, los periodistas, cualquier símbolo del Estado que pudiera encarnar el gasto y la corrupción—. Rompió todos los moldes. Llegó al poder sin estructuras, sin aparato, con el superávit fiscal como único dogma y la indignación colectiva como combustible.
Si lo que vino después es un cambio profundo e irreversible en la cultura política argentina, o simplemente la expresión más ruidosa del hartazgo de una generación que duró un solo mandato, es algo que solo el tiempo —ese juez lento pero inexorable— tendrá la última palabra para responder.
Escribo estas líneas desde un lugar distinto al que ocupé durante muchos años. Hoy, jubilada de la docencia y alejada de la primera línea gremial, me permito mirar con la serenidad, pero también con la franqueza que da el tiempo, aquello que viví y lo que observo en la actualidad.
Me tocó ejercer la Secretaría General de UDAP en un contexto que no le deseo a ninguna conducción. Los docentes llegamos a estar tres meses sin cobrar nuestros salarios. Las escuelas tenían vidrios rotos, baños inutilizables e instalaciones que se caían a pedazos. Pero, aun así, los docentes sosteníamos la educación con vocación y con una dignidad que nadie podrá quitarnos.
Siempre entendí que un gremio no es su dirigencia. Un gremio son sus afiliados, y quien conduce es apenas la voz que ejecuta lo que las bases deciden. Lo digo con conocimiento de causa: cada medida, cada negociación y cada paso que dimos fue lo que se resolvió en plenario. Ni más ni menos.
Quien pretenda actuar por fuera de la voluntad de sus representados se traiciona a sí mismo y traiciona a quienes le confiaron esa responsabilidad. Esa es una verdad que el tiempo confirma siempre.
Recuerdo aquellos plenarios con una mezcla de nostalgia y orgullo. No existían los celulares como hoy. Para que una decisión fuera verdaderamente representativa, había que esperar. Esperar a que los delegados de Calingasta, Iglesia, Jáchal o Valle Fértil hicieran el viaje hasta la ciudad, trayendo los mandatos de sus compañeros anotados en un cuaderno.
Cada delegado llegaba con la voz de su escuela y de su zona. Nadie levantaba la mano sin haber consultado primero a quienes representaba. Hoy una consulta puede resolverse en minutos por WhatsApp. La inmediatez tiene virtudes, pero también nos obliga a preguntarnos si esa velocidad no nos está haciendo perder la deliberación seria que las decisiones importantes exigen.
El mundo educativo, y la sociedad en general, cambiaron profundamente. Hoy los docentes enfrentan algo mucho más complejo: enseñar en un aula donde muchas veces se compite con un celular que contiene todas las distracciones del mundo, pero también todas sus posibilidades.
Celulares, redes sociales, inteligencia artificial y videojuegos ya no son una novedad que se discute: son parte del escenario cotidiano. Pretender enseñar como hace treinta o cuarenta años es, sencillamente, no entender el tiempo que vivimos. Y no entender el tiempo es la peor manera de defender una causa.
Considero que las nuevas generaciones tienen que ocupar los espacios de representación. Es importante que se involucren. Lo digo porque estoy profundamente convencida de que se necesitan ideas frescas, miradas nuevas y sensibilidades acordes a esta sociedad.
Quienes hoy están al frente de un aula con estudiantes nacidos en plena era digital entienden cosas que mi generación, con toda la experiencia acumulada, no termina de comprender del todo. No se trata de descartar la experiencia, sino de combinarla con la mirada nueva.
Las grandes conducciones se construyen en ese diálogo intergeneracional. Cuando ese equilibrio se rompe, se pierde capacidad de representar. Y un gremio sin capacidad de representar deja de ser gremio.
*Ana María López, ex dirigente política y gremialista condujo UDAP durante muchos años.
Programar en los 80 era como hablarle a un motor: se requería conocer cada detalle e ingresar instrucciones sin margen de error. Las máquinas con memoria limitada hacían que un programa simple tardara semanas, limitando la programación a ingenieros especializados.
MS-DOS (la pantalla negra del PC) l Commodore 64 l Primeros videojuegos de Atari
Java permitió que el software corriera en cualquier máquina, unificando la plataforma. La World Wide Web expandió la programación más allá de la ingeniería, enfocándola en la creación de páginas y servicios. El modelo de código abierto, liderado por Linux, demostró la superioridad de la colaboración masiva sobre las grandes corporaciones.
l Las primeras páginas web l Hotmail y Yahoo l Netscape Navigator l Windows 95
Plataformas como Google, Wikipedia, Facebook y YouTube surgieron en esta era. Los lenguajes se hicieron más accesibles (como Python). Las empresas adoptaron ciclos de lanzamiento ágiles de dos semanas. En 2007, el iPhone transformó el celular en una computadora de bolsillo, inaugurando el mercado de aplicaciones.
Google y Wikipedia l YouTube y Facebook l El iPhone (2007) l App Store
Los servicios en la nube (AWS, Azure, Google Cloud) eliminaron la necesidad de servidores físicos, permitiendo el crecimiento de plataformas como Netflix, Spotify y Uber. Paralelamente, la computación empezó a integrar el aprendizaje automático para reconocer rostros, traducir idiomas y entender voz.
l Netflix y Spotify en la nube l Uber y Airbnb l Siri y Alexa l Face ID
Programar se asemeja a trabajar con un asistente capaz: se describe la tarea y la IA (como ChatGPT o Copilot, Claude) genera, revisa y mejora el código en segundos. Las plataformas “sin código” permiten a emprendedores crear apps. El rol del programador se enfoca en definir el problema, la medición y los límites éticos, más que en escribir cada instrucción.
l GitHub Copilot l ChatGPT y Claude l Notion AI · Canva IA l Apps sin código (Webflow, Bubble)
Aunque la IA escribirá mejor código, el juicio humano es insustituible. Alguien debe saber qué pedirle a la IA, cómo verificar su funcionamiento y qué hacer ante fallos. La demanda de software y la seguridad digital siguen creciendo.
La creatividad, el juicio y la responsabilidad ética son cualidades exclusivamente humanas que ninguna máquina posee por defecto. En esencia, la programación sigue siendo traducir ideas humanas en acción real.
*Alejandro Moreno es ingeniero civil, especialista en computación
Podríamos anotar varios elementos para ser justos en la evaluación, pero digamos una palabra sobre los más importantes acontecimientos de los últimos tiempos.
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La recepción animosa del Concilio Vaticano II. En los pueblos todos de América Latina, se dio este fenómeno positivo, que puso a la Iglesia en movimiento y en renovación fiel al espíritu del Evangelio. La Iglesia no busca privilegios, sino que su único cometido es “evangelizar”, educar, construir puentes, ayudar al pobre.
2
Se dio también -como consecuencia de lo anterior- un marcado Ecumenismo y Diálogo Interreligioso. En San Juan es muy visible por ejemplo, la comunión existente con la Sociedad Israelita. Juan Pablo II llamó a los judíos en 1986 “nuestros hermanos mayores en la fe”, y esto marcó para siempre una nueva actitud henchida de confianza y amistad.
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Se dio también entre nosotros, la aparición de una marcada expresión de Religiosidad. Aparecieron las Iglesias Evangélicas, Pentecostales, la Iglesia de los Santos de los Últimos días con sus números y ordenados Templos, etc. Con ello también se profundizó entre nosotros el espíritu respetable de la Religiosidad Popular: la devoción a la Difunta Deolinda Correa, y las peregrinaciones a San Expedito, ambas en el desierto sanjuanino.
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En la Iglesia, se ha percibido –como expresión de vitalidad- un fuerte y desinteresado compromiso social. A la par de la Catequesis y los Sacramentos, la Iglesia impulsó Proyectos Sociales desde Cáritas, y volcó esfuerzos nuevos para las “periferias geográficas y existenciales” como decía Francisco. Así, nació la Pastoral Social con la Comisión de Justicia y Paz, ACDE (Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresas) la atención a las personas adictas (entre ellas Fuego).
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Se terminó en la Iglesia y hasta en la misma Sociedad, el tapar los Abusos a Menores. Desde el papa Juan Pablo II hasta Francisco, la consigna fue y sigue siendo “Tolerancia Cero”, y ya tienen vigencia entre nosotros el Protocolo de Espacios Seguros para Niños y Adolescentes, en los Colegios, Parroquias y demás espacios eclesiales.
6
No podemos obviar que la participación en la Iglesia de jóvenes ha conocido momentos de dificultad. Si miramos la realidad con ojos abiertos y con esperanza, se nota una vuelta discreta de los mismos a las Parroquias y Movimientos Eclesiales.
7
Un último entusiasmo ha recibido la Iglesia Católica local con el desarrollo del Tercer Sínodo Arquidiocesano impulsado por Mons. Jorge E. Lozano. Un verdadero Pentecostés, un soplo del Espíritu Santo que renueva desde adentro los tejidos eclesiales. Sus tres ejes temáticos, la Escucha, la Espiritualidad y la Misión, son una brújula en el arduo camino de la evangelización actual.
En los 80´ se soñaba con encontrar una mina de oro y plata. No existía Veladero. Nuestros profesionales se formaban aquí y viajaban a proyectos y minas en todo el mundo porque sencillamente en Argentina no tenían trabajo. No existía el catering o la cultura de seguridad.
El cobre era con Pachón una gran frustración que se arrastraba desde 1968. No había más proyectos conocidos. Hoy de las denominadas de “clase mundial”, San Juan tiene a Los Azules, Altar y la mega inversión del distrito Vicuña que entre todos ponen a la provincia liderando la transición energética global y con algunos de los yacimientos de cobre más grandes del mundo.
Nunca San Juan vivió algo así. Muchos lo esperaban y trabajaron para hacerlo posible, pero no es lo mismo anhelar un cambio que empezar a transitarlo.
La realidad que San Juan hoy tiene como polo minero internacional superó ampliamente los sueños de aquellos pioneros que, en la década de 1980 y años anteriores, trabajaban en una minería casi artesanal, de subsistencia o con recursos de gran escala aún desconocidos. Todo costaba el doble y no era plata de lo único que se hablaba.
Los bancos no entendían que la minería fuera una actividad económica rentable y se castigaba las carpetas de pioneros que pedían crédito para una o dos máquinas con las que meterse en la cordillera. “Vayan a laburar…” era común que se escuchara de muchas gerencias.
Hasta podían llegar a terminar denunciados en la ex DGI (hoy ARCA) por atreverse a indicar que estaban seguros de que estaban frente a un yacimiento de oro. Esa palabra se asociaba a “mafias” y no a cadena de valor o exportaciones.
No existía ninguna forma de apoyo o financiamiento para la minería. No existía un solo grupo inversor argentino invirtiendo en exploración como lo hace hoy por ejemplo, Eduardo Elztain en Hualilán.
Este sector que lidera San Juan es el motor principal del Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI), tanto en el volumen de capitales tanto en propuestas ingresadas como en autorizaciones definitivas
La minería acumula más de USD 46.000 millones en compromisos de inversión. Récord. Esta cifra forma parte de un ecosistema que, sumando los proyectos mineros en evaluación avanzada y aquellos que ya cuentan con luz verde, supera los USD 61.000 millones proyectados para la próxima década.
Los proyectos mineros en San Juan tienen algo más de 5000 personas trabajando en forma directa y recibiendo los sueldos más altos de toda la Argentina.
Pero venimos de una época en donde las camionetas 4X4 se llamaban “guanaqueras” y el catering de alta montaña eran generosos sandwichs de mortadela o jamón crudo que se mezclaban con manteca y pan recién horneado.
Nadie hablaba de equipos de seguridad y el abrigo seguro eran gamulanes (mientras más pesados, abrigaban más), gorros y guantes de lana cubiertos de cuero; eso si con buenos ponchos y algún que otro diario papel o cartón eran la “primera piel” que se ponía entre la camisa y el pullover.
Se usaban pesados borceguíes de cuero vacuno engrasado (muchas veces de dotación militar o industrial). Carecían de membranas impermeables y tardaban días en secarse si entraba nieve.
Hace 40 años, la provincia vivía exclusivamente de su economía de oasis y de la vitivinicultura, mientras que la inmensidad de la Cordillera de los Andes era una frontera inexplorada.
A mediados de los años 80, yacimientos monumentales como Mina Veladero ni siquiera figuraban en los mapas. El proyecto El Pachón apenas registraba un 15% de los recursos que hoy se le conocen.
l La actividad se limitaba a la explotación en pequeña escala de cales y minerales industriales, lejos de las mega inversiones tecnológicas contemporáneas.
l San Juan exportaba poco más de 100 millones de dólares anuales en total. Con la llegada de la gran minería, esa cifra escaló exponencialmente, convirtiendo a la provincia en una de las principales exportadoras mineras de Argentina.
l No existían los proveedores mineros y hoy con 28 cámaras se desarrolló un ecosistema independiente, floreciente, que exporta bienes y servicios a otras provincias.
l La pelea por “el Talento” no existía: Si había que elegir al mejor técnico minero debía ser el más grande en altura y brazos. Es que cada campaña a la cordillera en un verdadero desafío de resistencia física.
l Las mujeres eran palabra prohibida y sinónimo de mala suerte en la minería. Mientras más lejos mejor. La legislación llegaba a sancionar a las empresas que las incluyera en sus tareas.
Otro mundo
Este detalle parece de otra época o de otro mundo. Pero fue nuestra realidad. No muy lejana.
Hace cuatro décadas, la llegada del 7 de mayo se celebraba a lo sumo con un suplemento especial del Día de la Minería que desafiaba el escepticismo general de la época.
Escrito a pulmón por Juan Carlos Bataller, Alfredo Miolano, Florián Wetten y Antonio Beorchia Nigris, entre otros; este documento anual se distribuía en las calles a través de El Nuevo Diario y el Diario de Cuyo.
En esos textos, que hoy son reliquias históricas, se analizaba la cordillera no como una barrera inhóspita, sino como una cantera de progreso global.
Estos visionarios sabían lo que se venía cuando nadie más lo veía; entendían las leyes de la tierra y el valor estratégico de los minerales. Le siguieron los Ricardo Martínez, los Mario Hernandez, los Jaime Bergé. Mario Capello y Raul Cabanay.
Palabra respetada y de consulta era siempre Guillermo Enrique Preisz, uno de los ingenieros de minas y académicos más influyentes y respetados en la historia minera de la provincia de San Juan.
San Juan ya no está ante una promesa de desarrollo, sino frente a una transformación que obliga a revisar certezas, prioridades y costos.
Una oportunidad histórica, pero también una fuente de tensiones.
*Editor de Minería & Desarrollo
Tres años del inicio de la postdictadura, Juan Carlos Bataller fundó “El Nuevo Diario”. Desde su lanzamiento otorgó un espacio permanente para reseñar el acontecer de las artes visuales, convirtiéndose en un documento ineludible para su estudio.
En los inicios, los protagonistas de la escena de las artes visuales provinciales eran integrantes de la generación que, en el horizonte de la reconstrucción de San Juan, habían logrado el reconocimiento de la responsabilidad estatal de su promoción y la institucionalización de su enseñanza superior.
Junto con la Universidad Nacional de San Juan y las dependencias de cultura, el Instituto Goethe operaban como organizadores de gran parte de las actividades, que se realizaban en el Foyer del Auditorio “Juan Victoria”.
Una medida importante de aquellos años fue la instalación de la Colección del Museo Provincial de Bellas Artes “Franklin Rawson” en el edificio de la Escuela Normal San Martín.
En la década del 90, por primera vez un grupo de artistas sanjuaninos fueron incorporados al mercado nacional e internacional de arte. Formados en la Provincia, habían obtenido premios en certámenes nacionales y reconocidos por su maestría. Ciertamente incidió la política federal de la época que permitió la circulación de obras de los artistas provinciales y el auge de arte latinoamericano en el fin de siglo. Como consecuencia de estos hechos, la producción local se hizo visible y los artistas comenzaron a ser incluidos sistemáticamente en las ferias y eventos consagratorios de carácter nacional.
También en este período se produjeron cambios estilísticos en la corriente principal, tanto por el recambio generacional como por la implementación de estudios de post-grado en Artes Visuales. Lo característico fue la diversificación en múltiples direcciones de las poéticas y conductas artísticas que se desplegaron en el siglo XXI. En esta misma línea, aunque varios años más tarde, se menciona la creación de la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica Cuyo como una respuesta para la capacitación para la producción audiovisual.
El parteaguas del decurso de las artes visuales sanjuaninas en estos cuarenta años se instala en la inauguración de la sede del Museo Provincial de Bellas Artes “Franklin Rawson” durante el año 2011. No solo dotó a nuestra comunidad de un edificio monumental, sino que su conducción lo convirtió en el eje de la dinámica de un gran sector de la vida de las artes visuales. Puso en valor la colección, incrementó el patrimonio con donaciones y adquisiciones, articuló el plan de exposiciones con una agenda nacional e internacional, consolidó la práctica curatorial, lanzó una propuesta editorial, formó recursos humanos en distintas actividades museísticas, coordina investigaciones y proyecta la tarea pedagógica en diversos sectores de público. A través de certámenes y concursos se convirtió en una instancia de promoción artística. A través de su gestión, no solamente ubicó a la institución en el ranking del país, sino se convirtió en una plataforma de lanzamiento y proyección de los creadores actuales y de todas las épocas.
A la fecha se dispone además de las salas de exposición del Museo, el Museo Tornambé y el tradicional foyer del Auditorio Juan Victoria, el Centro Cultural “Estación San Martín” y el Centro Cultural Conte Grand. En departamentos del Gran San Juan se agregaron Centro Cultural La Superiora en Rawson, la Casa de la Historia y la cultura de Albardón.
En estos cuarenta años se han instalado, después de muchos años de inexistencia, dos galerías de arte – actualmente una en actividad -. Han concitado la reunión de un importante número de artistas que pudieron dar a conocer su obra y proyectarla a nivel nacional e internacional. a la vez que promocionaron la articulación de la exhibición en espacios estatales. En un circuito menos institucionalizado pero igualmente fecundo, irrumpieron núcleos de grupos alternativos de artistas emergentes, en algunos casos de trayectorias destacadas y en otros muy jóvenes, también significativa presencia en el circuito de actualización de lenguajes. Esta ampliación del campo artístico se ha visto facilitado por la Ley de mecenazgo que agiliza la participación e inclusión del apoyo a proyectos artísticos de la comunidad.
Las artes visuales en San Juan a lo largo de estos cuarenta años se pueden pensar como un espacio sociocultural compartido que incluye diversas identidades y perspectivas culturales. Las diferencias de la producción simbólica tienen que ver con la irrupción masiva de públicos y consumos estéticos, las estéticas juveniles, el auge de las industrias culturales. Una respuesta a parte de estas demandas se canaliza en el “Centro cultural Conte-Grand”, convertido en un crisol de realizaciones y exhibiciones. En esa misma línea, se ubica el muralismo como arte urbano cuya repercusión es constatable.
Una exitosa amalgama de tradición y modernidad también ha encontrado un lugar en esta escena. La Feria Internacional de Artesanías dio cuenta del interés en el conocimiento y consumo de objeto de producción alternativa a la industria, que se replica en múltiples eventos dedicados al arte popular dispersos en toda la Provincia. Un sector valioso del patrimonio sanjuanino, tal cual es la artesanía tradicional, ha alcanzado una organización para la conservación, cultivo y proyección destacada en el Mercado Luisa Escudero.
El Nuevo Diario nació en un tiempo en el que el celular no llegaba a San Juan. Menos del 20 por ciento de las familias podían mal comunicarse con vetustos aparatos negros conectados a líneas.
El primer celular de la historia, entendido como un teléfono móvil, nació a principios de 1984. Muy lejos de la tecnología que hoy se conoce, este dispositivo parecía un ladrillo con teclas, dado que pesaba 800 gramos y tenía 33 centímetros de alto, 4,5 de ancho y 8,9 de grosor.
Más allá de las primeras versiones que se transportaban en una especie de valija o las que vinieron después que ya eran más cómodas, este dispositivo marcó un antes y después para la comunicación mundial.
Sin embargo, no fue hasta mediados de 1996 –cuando El Nuevo Diario cumplía ya diez años de existencia- que el celular evolucionó a “smartphone”, ya que no solo permitía realizar y recibir llamadas a través del teléfono, sino que además incorporaba funciones como conexión a internet y fax.
Pero aun no llegaba a constituir el fenómeno que hoy representa –para bien y para mal-, en la vida de la humanidad.
La llegada del Smartphone posibilitó pensar al celular mucho más allá de su función original y poco a poco comenzó a sumar nuevas herramientas. Diez años después, en 2006, apareció en el mercado mundial el primer smartphone con pantalla táctil, que revolucionó completamente el concepto de telefonía móvil.
Actualmente, los teléfonos celulares son el dispositivo tecnológico más dominante y omnipresente del planeta. Existen más de 12 mil millones de conexiones móviles en el mundo, superando a la población humana. Más del 78 por ciento de la población global mayor de diez años posee un teléfono móvil, el cual ha pasado de ser una simple herramienta de comunicación a un eje central en la vida diaria de las personas.
En Argentina se estima que el 90 por ciento de los habitantes mayores de doce años posee un celular. Y aunque no hay estadistícas sobre el tema en San Juan, se estima que el porcentaje es similar,
El impacto de los teléfonos celulares ha transformado por completo la sociedad. A diferencia de una PC o notebook, el celular es más pequeño y cómodo y ofrece conectividad plena en cualquier momento y lugar Sus usos principales hoy incluyen:
>> Centro de conectividad: Acceso a redes sociales, mensajería instantánea y videollamadas.
>> Finanzas y comercio: Gestión de billeteras virtuales, pagos digitales y aplicaciones bancarias.
>> Entretenimiento y trabajo: Plataformas de streaming, videojuegos, correo electrónico y herramientas de productividad sobre la marcha.
A esto debemos agregar su uso como cámara fotográfica, videofilmadora, agenda personal y conectividad con otros medios que lo han transformado en un elemento prácticamente indispensable.
Todas estas posibilidades han derivado en una hiperconectividad que ha generado un cambio de paradigma en cómo el ser humano interactúa con su entorno, el ocio y el trabajo. Los celulares se han vuelto tan imprescindibles que es poco común concebir la rutina diaria sin ellos.
Mientras que para gran parte del mundo el acceso a un teléfono es el principal medio de entrada a Internet, su uso continuo también ha abierto debates sobre la dependencia tecnológica y la gestión del tiempo personal.
En los últimos cuarenta años, San Juan transformó su perfil productivo a partir del desarrollo minero. De una actividad históricamente ligada a las cales, los minerales industriales y la explotación tradicional, la provincia pasó a ocupar un lugar central en la minería metalífera moderna de la Argentina.
El cambio comenzó a consolidarse en la década de 1990, con un marco legal favorable a la inversión y una política provincial orientada a promover la exploración en la Cordillera: la ley de inversiones mineras. El punto de inflexión llegó en los años 2000 con la puesta en marcha de Veladero, en Iglesia, que marcó un antes y un después para la economía sanjuanina. Luego se sumó Gualcamayo, en Jáchal, ampliando la base productiva y fortaleciendo el empleo, los proveedores locales y los servicios especializados y marcando un camino de gestión social y por ende de sostenibilidad que la minería esperaba con la firma del primer Fondo Fiduciario para el área de influencia.
La minería permitió diversificar la matriz económica, generar exportaciones, incorporar tecnología y abrir oportunidades laborales en zonas alejadas de los principales centros urbanos. También impulsó infraestructura, caminos, energía y logística.
Ese crecimiento trajo mayores exigencias sociales y ambientales. Los debates sobre el uso del agua, la protección de glaciares, los controles estatales, la transparencia y la participación comunitaria obligaron a elevar los estándares de gestión. La licencia social en términos de aceptación y confianza social se volvió una condición central para cualquier proyecto.
Hoy San Juan ingresa en una nueva etapa. Además del oro, la provincia se proyecta como protagonista del cobre, mineral clave para la transición energética global. Proyectos como Los Azules, Vicuña y El Pachón ubican a San Juan ante una oportunidad histórica. También se sumaron Altar y La Coipita y otros como futuros proyectos que marcan a San Juan como la capital del cobre.
El desafío será transformar ese potencial en crecimiento sostenible, con empleo local, proveedores sanjuaninos, inversión, control ambiental riguroso y beneficios concretos para las comunidades. La minería ya forma parte de la identidad productiva de San Juan; su futuro dependerá de combinar competitividad, responsabilidad, nueva infraestructura como corredores logísticos enfocados en trenes, líneas eléctricas y caminos adaptados al nuevo desarrollo.
*Mario Benito Hernández es un reconocido geólogo y empresario minero, además de dirigente del sector. Actualmente se desempeña como Gerente de Sustentabilidad del proyecto de cobre Los Azules en Calingasta, San Juan.
El comercio en la década del ’80 era muy diferente al actual. Había grandes empresas sanjuaninas y muchas de ellas han desaparecido.
En los ’90 empezaron a llegar las grandes cadenas nacionales que también cambiaron el escenario.
Y el centro se agrandó. Hoy en día ya no es el microcentro el único lugar de compras. Hay grandes centros comerciales y hay departamentos que han desarrollado fuerte sus lugares comerciales.
A 40 años de El Nuevo Diario, hablar del comercio también implica analizar uno de los cambios más profundos que dejó la pandemia: la transformación de los hábitos de consumo y el crecimiento acelerado de las ventas online. Ese proceso modificó no solamente la forma de comprar, sino también la realidad laboral de miles de trabajadores.
En San Juan siempre existió una fuerte cultura de compra personalizada. Al sanjuanino le gusta recorrer el comercio, hablar con el vendedor y tener contacto directo. Pero después de la pandemia tuvimos que adaptarnos rápidamente a una modalidad que parecía lejana y que en otras partes del mundo ya funcionaba desde hacía años.
A partir de 2020 comenzaron a crecer de manera sostenida las ventas online y las compras no presenciales. Primero fueron los menores de 40 o 45 años quienes más utilizaron estas herramientas, pero hoy vemos que hasta muchos jubilados realizan compras desde el celular. Eso demuestra cómo cambió la sociedad en muy poco tiempo.
Sin embargo, esta transformación también generó consecuencias directas en el empleo comercial tradicional. Muchos comercios comenzaron a notar una baja en las ventas presenciales. Incluso sucede que una misma empresa ofrece un producto a un precio más alto en el local físico y más barato o con más cuotas a través de la web. Eso termina incentivando al consumidor a comprar online.
Este nuevo escenario impactó de lleno en las fuentes laborales. Las empresas se vieron obligadas a reestructurarse, no solamente por la pérdida del poder adquisitivo de la gente, sino también por estas nuevas modalidades de compra. Eso derivó en retiros voluntarios, reducción de personal y despidos.
Otra preocupación creciente es el aumento del trabajo no registrado. La necesidad de tener empleo hace que muchas personas acepten trabajar en negro durante meses o incluso años. Esa precarización laboral ha crecido muchísimo en todo el país.
Las estadísticas del sector reflejan una situación alarmante. Los datos que manejamos indican que por cada cuatro empleados de comercio registrados, existen siete trabajadores en negro. Y aunque las leyes están, evidentemente no están alcanzando para frenar esta realidad.
El desafío del sindicalismo actual es acompañar los cambios tecnológicos sin perder de vista la protección de los trabajadores. La capacitación en herramientas digitales y e-commerce hoy es fundamental, pero también debemos seguir defendiendo el empleo digno y registrado, porque detrás de cada cambio económico siempre hay familias que necesitan estabilidad y oportunidades.
*Mirna Moral, secretaria general del Sindicato Empleados de Comercio de San Juan
Miro 40 años hacia atrás y me veo a mis 20. Ya trabajaba desde hacía un buen tiempo en una agencia de publicidad. Ahí estaba, sentado frente a un gran tablero, rodeado de escuadras, reglas paralelas y pilas de papel ilustración, cartulinas de colores y la vedette del momento: el “Letraset”, una plancha de 12 cm por 18 cm donde venían tipografías de distintos tamaños que, al pasarles una lapicera por encima, se pegaban al papel. Sí, visto ahora parece una locura, pero así armábamos las leyendas y direcciones que llevaban los avisos para los diarios.
Un par de años después, ya en mi estudio propio y con un par de socios, compramos nuestra primera computadora y descubrimos el “Corel 1”. Ese programa me voló la cabeza, y eso que lo único que permitía hacer eran los recuadros de los avisos, escribir dentro de ellos con diferentes tipografías —que no eran más de veinte— y colocarles tramas para lograr distintos tipos de grises. Fue como el paso que dio el primer astronauta que llegó a la Luna.
Fue en esa época, en 1986, cuando entré a El Nuevo Diario, en sus años de ediciones diarias. Ocupaba un turno rotativo en la parte de diseño publicitario: hacía el diagrama de los avisos y anotaba en el boceto las tipografías que quería y cómo irían distribuidos los textos. Luego se los pasaba a Daniel Manrique, quien los realizaba en computadora, una de las primeras Mac que salían al mercado y que ya tenían en El Nuevo Diario.
Párrafo aparte merecen las ilustraciones y caricaturas, que siempre se destacaron en nuestro medio gráfico. Al principio, todo se dibujaba en papel y luego se fotografiaba para pegarlo en las páginas. Entonces apareció otro hito del momento, al menos para mí: el escáner de escritorio, un aparato mágico que permitía trasladar lo que dibujaba en el papel a la computadora, donde podía pintarse con la combinación de millones de colores, maquetar las páginas en la máquina, agregar el dibujo y reducirlo o ampliarlo según la medida necesaria.
Siempre me gustó la tecnología. Vuelvo atrás y me veo frente a aquella primera PC que compré, y la comparo con la que hoy uso desde mi casa: una potente computadora con dos monitores, donde armo las páginas, y otra computadora conectada a mi tablet de dibujo para trabajar directamente en forma digital. Pinto y modifico con Adobe Photoshop, sin usar papel ni elementos para pintar, porque ahora todo está ahí. A través de internet envío las páginas listas, con sus fotos y dibujos en PDF, y entonces me doy cuenta de que pasaron 40 años.
Cuando uno cree que ya lo vio todo, aparece la inteligencia artificial y te despierta de una cachetada. Igual que aquel primer “Corel 1”, vuelve a volarte la cabeza con una infinidad de posibilidades gráficas por descubrir y crear.
Algunos reniegan. Yo agradezco poder experimentar todos los días algo nuevo que me sacuda un poco. Todo pasó muy rápido, pero qué bueno es seguir encontrando desafíos.
Desde hace más de cuarenta años, el hockey sobre patines es mucho más que una competencia deportiva. Es un refugio social, un motor educativo, una fábrica de sueños y un símbolo de identidad colectiva.
A través de los años el hockey sanjuanino se mantuvo firme gracias a una combinación única de pasión popular, apoyo institucional y sentido de pertenencia.
Cada club representa un universo emocional donde deportistas, familias, técnicos, dirigentes, empresas y medios de comunicación concretan plenamente el lema “La unión hace la fuerza”. Sin embargo, este esfuerzo no es lo único importante.
En San Juan, el hockey sobre patines siempre ha tenido relevancia para los gobiernos, pero en la última década se convirtió en política de Estado, con un acompañamiento constante y un apoyo significativo a las selecciones nacionales, así como en la organización de campeonatos mundiales, argentinos y panamericanos. Las mejoras edilicias en los clubes, como el techado de las pistas, habrían sido muy difíciles de lograr sin este respaldo.
El historial deportivo de estos más de 40 años es extenso: títulos mundiales en senior masculino en 1986, 1995, 1999, 2015 y 2022; la medalla olímpica en Barcelona 1992; títulos en senior femenino en 1998, 2002, 2004, 2010 y 2022; y el mundial sub-19 en 2006. Más atrás, los mundiales de 1970 y 1978 marcaron el descubrimiento de esta actividad en San Juan y en Argentina respectivamente.
En la década del 90 se dieron pasos fundamentales a nivel nacional, como la creación de la Liga Nacional y la televisación permanente. Además, el proyecto “El patín va a la escuela” permitió que en la Federación Sanjuanina de Patín la cantidad de deportistas creciera de casi 1,200 a 2,300 en 2006.
En San Juan, surgió un sueño colectivo: la posibilidad de ir a Europa para jugar profesionalmente. Este anhelo se transformó con el tiempo en una realidad que abrió puertas para la inserción social y laboral de muchos deportistas, permitiéndoles un desarrollo personal invaluable.
San Juan también ha sido sede de seis campeonatos mundiales, un logro único para cualquier deporte.
Este impresionante palmarés convierte al hockey sobre patines en el deporte que más títulos ha aportado a Argentina en estadios cubiertos. Sin embargo, no ha tenido igual éxito en su desarrollo institucional nacional.
Aunque sigue siendo reconocido, no ha logrado la inserción institucional que sus éxitos deportivos merecen, por varias razones:
>> Los recursos generados en las décadas del 80 y 90 y en años posteriores no se volcaron adecuadamente al desarrollo del deporte.
>> Las disidencias entre las dirigencias del país, impidieron unificar objetivos comunes.
>> El hockey sobre patines carece de fuerza política dentro del sistema electoral de las actividades del patín, siendo solo dos las federaciones netamente dedicadas a esta disciplina.
>> Es una actividad difícil de instalar por sus costos, infraestructura y la cantidad de practicantes que requiere, además de la competencia con otros deportes más fáciles y económicos de promover dentro del patinaje.
>> Es un deporte regional, no solo en Argentina sino en el mundo.
>> A partir de 2010, la incorporación a World Skate de los deportes urbanos y su popularidad y mayor desarrollo a nivel mundial, le restaron protagonismo.
Cuantitativamente, la evolución muestra aspectos positivos: aumento en el número de clubes, protagonismo en campeonatos en todas las categorías y ramas (aunque menor que en el pasado), consolidación de San Juan como la capital mundial del hockey y aporte constante de deportistas a las selecciones nacionales y aporte permanente de los gobiernos sanjuaninos a la actividad.
La continuidad anual del deporte sigue respondiendo a las expectativas sociales, con una sólida identificación provincial con la actividad.
Sin embargo, cualitativamente hay desafíos:
>> El hockey sobre patines debe alcanzar un nivel de masividad razonable a nivel nacional, para favorecer su representatividad política e institucional.
>> Debe consolidarse una cultura de cualificación permanente de los recursos humanos.
>> Se debe potenciar la relación con centros de alto rendimiento y universidades, para ampliarlo a una mirada más técnica y profesional.
>> Trabajar en pos de un deporte masivo, para que su comercialización y sostenibilidad se vean favorecidas. El deporte HSP debe convertirse en un “producto deportivo”
>> En necesaria la profesionalización en la estructura de mandos medios en la gestión deportiva.
Seguramente muchos tendrán mas ideas para enriquecer este recorrido, pero más allá de los títulos y estadísticas, el hockey sobre patines sigue cumpliendo una función social irremplazable. Los clubes continúan siendo espacios de contención, educación y pertenencia. En tiempos dominados por el individualismo y la tecnología, el hockey conserva un valor esencial: el poder de lo colectivo.
Hasta 1987, el mapa radial de San Juan parecía un pequeño universo ordenado, casi familiar, donde cinco emisoras marcaban el ritmo cotidiano de la provincia. Radio Colón AM llevaba la solemnidad de las grandes transmisio-
nes informativas, Colón FM aportaba modernidad musical, Radio Sarmiento AM representaba una tradición periodística firme, FM Líder abría una ventana juvenil desde la frecuencia modulada, y Radio Nacional sostenía la voz institucional y cultural de alcance federal.
Aquellas radios no solamente emitían noticias, deportes o música; construían identidad, acompañaban madrugadas, animaban sobremesas y servían de puente entre los barrios y la vida pública.
Sin embargo, desde 1986 comenzó una transformación histórica para San Juan con la aparición de EL NUEVO DIARIO en formato de semanario, y con la dirección de Juan Carlos. Esa fue la primera señal de lo que sería la aparición de nuevos medios de difusión en la provincia, y sobre todo la explosión de las FM en todo el país. Este cambio en San Juan encontró un terreno fértil para el crecimiento de nuevas voces, estilos y formatos.
La tecnologia permitió que surgieran decenas de emisoras capaces de competir con creatividad, cercanía y pasión. Las radios dejaron de ser estructuras lejanas para convertirse en compañías inmediatas, barriales y profundamente humanas. Cada frecuencia comenzó a disputar audiencia con personalidad propia, inaugurando una etapa vibrante para la comunicación sanjuanina.
En esa revolución sonora hicieron gala de su capacidad periodistas extraordinarios, capaces de convertir un micrófono en un espacio de confianza popular. Quito Bustelo aportó como siempre, una mirada incisiva; Ricardo Olivera consolidó credibilidad con precision informativa; Jorge Enrique Pinardi impuso una presencia respetada y reflexiva en el deporte; Lucho Román transmitió la sensación de estar en todos los problemas de la gente, con cercanía; Nina Galván abrió caminos con sensibilidad Feme-NINA y carácter; Juan Pereyra mantuvo viva la esencia del periodismo comprometido; Délfor Pérez sostuvo una voz reconocible y popular; Antonio Canales impuso el combate cuerpo a cuerpo desde el micrófono; Marisa López fortaleció la presencia femenina en los medios; Tony Nacusi aportó dinamismo y calle; Claudio Bonomo dejó una marca personal de profesionalismo y autenticidad; Juan Carlos Malis y Pedro Hugo Yélamo eran los dueños del mediodía radial; Guillermo, Guegué, Kiko, y Lalo se adueñaban de la noche con su programa de “caminantes”; y Armín Acosta hacia bailar “Fantásticamente” a los sanjuaninos a cualquier hora del dia
Junto a ellos brillaron conductores memorables que entendieron el enorme poder emocional de la radio. Noemí Colombano conquistó oyentes con simpatía y naturalidad; Osvaldo Benmuyal construyó una relación entrañable con el público; Alejandro Flores representó una generación moderna y descontracturada; y muchos otros profesionales sostuvieron, día tras día, la magia irrepetible del aire sanjuanino. Hasta aparecieron “Los Muchachos”, -asi como nosotros todavía llamamos a Rony y Mario- con su explosiva forma de hacer radio con su Cadena 3 de Córdoba via satélite.
Desde entonces, la radio en San Juan atravesó cambios tecnológicos, nuevas competencias y mutaciones culturales. Llegaron los estudios digitalizados, las transmisiones por internet y la convivencia con redes sociales. Sin embargo, la esencia permaneció intacta.
La radio siguió siendo la compañera del taxista madrugador, del comerciante, del trabajador rural y del estudiante nocturno. Desde 1987 en adelante, la historia radial sanjuanina no fue solamente una evolución técnica. Fue, sobre todo, la historia de voces que aprendieron a acompañar la vida cotidiana de una provincia entera.
En cada cabina quedó guardado un fragmento de la memoria colectiva sanjuanina. Las campañas solidarias, las coberturas deportivas, los debates políticos y las transmisiones durante momentos difíciles demostraron que la radio jamás fue un simple negocio. Fue servicio, compañía y pertenencia. Las nuevas generaciones heredaron esa tradición apasionada y todavía encuentran en el dial un refugio auténtico. Por eso, la radio de San Juan continúa latiendo con la misma fuerza que impulsó aquella explosión de creatividad.
*Sergio Eiben es abogado y periodista, director de E medios y conductor radial
El Rugby de los ochenta, estuvo marcado por la creación o mudanza de clubes creados a mediados de los cincuenta (Amancay) y los más recientes de fines de los setenta (Banco Hispano).
A los fundadores Huazihul S.J.R.C.(1927) , S.C.Alfiles (1930), más U.N.S.J. (1973), Amancay (desde 1989 San Juan R.C.) y Banco Hispano (Jockey Club San Juan) desde 1984, con intermitencias en Paraiso Rugby-Luz y Fuerza se les conformo el carácter de Clubes afiliados directos a la Unión Sanjuanina de Rugby.
La participación histórica de Amancay en torneos de la provincia de Mendoza dejó una huella, seguida por la buena faena de los Seleccionados provinciales en Campeonatos Argentinos y del Interior con Test Internacionales ante Fiji, Chile, España, Rusia y clubes sudafricanos en Rugby juvenil.
El crecimiento se marcó con la fuerte apuesta al desarrollo del Rugby Infantil por la U.N.S.J., dando sus frutos años más tarde con gran cantidad de jugadores que por motivos de estudios, se consagraron en Córdoba, Mendoza, etc.
Hay que remarcar, la presencia de Seleccionados Juveniles en torneos U.A.R. con históricas jornadas ante rivales del interior.
Para recordar, aclarando que faltan muchos en lo que sería una interminable lista, referentes en la cancha como Antonio Diez, Julio Lloveras, Humberto Venier, Marcelo Sylvestre, José Cano, Hernan Castro, Daniel Ortiz, Guillermo y Mariano Olguin, Belisario Albarracin, Juan Pablo Ocampo, Marcelo Ponce, Jose Uñates, Adrian Battezzati, Gregorio Benavidez, Mario Vega, Yuro Cokljat, Eduardo Caputo (Amancay – San Juan R.C.), Ruben Sabio, Rodolfo Giuliani, Ricardo Marinelli, Tulio Carovene, Juan Ramella, Javier Vera, Ricardo, Juan Sansó, López, Luis Mombello, Edgardo y Marcelo Rodriguez, Jose Gargiulo, Miguel Rodríguez, los hermanos Roberto. Ramiro y Nicolas Gómez, Juan Funes (jugador récord en años de jugarMañana en la mañana te pregunto en Primera división), Gaston Picasso de UNSJ; Gino Migani, Carlos y Fernando Finnemore, los hermanos De La Plata, Carlos Cocco, Marcelo Pérez, Ariel Wingord, Horacio Flores, Fabian Martin, Ricardo Coria, Horacio Gómez, los Guajardo, del Huazihul, Joaquin Vargas, Ricardo Posleman (padre e hijo), Juan Pablo y Mauricio Aguiar, Federico Juárez, los hermanos Carrizo ( Hugo recientemente retirado), Javier González, José Cañadas, Daniel Maldonado, David Ibañez, Jesús Cobos, los hermanos Martínez en S.C.ALFILES; Gustavo Arias, Patricio Martin, Oscar Nieto, Guillermo Maurin. Alejandro Sánchez, Pablo Camus, Roberto Rodríguez, Carlos Prato, Francisco y Gabriel Pizarro, Jorge Giménez, Javier Vázquez, Marcelo y Juan Dubos, Patricio Fontemachi, del Jockey.
Desde 1995 con la autonomía del ente mayor del Rugby de la U.R.B.A., nacen nuevas expectativas por la participación de las dirigencias de todo el país ya que el manejo institucional lo tenían sólo clubes de Buenos Aires; en ese contexto nace a la par de la Profesionalización a nivel mundial del deporte ovalado.
En los últimos años se ve un crecimiento institucional en los clubes, logrando formar las divisiones competitivas con mucho esfuerzo de dirigentes que en las primeras épocas eran quijotes solitarios y hoy están rodeados por exjugadores, padres y simpatizantes que ponen su granito de arena. Sólo alcanza con ver las instalaciones de los clubes, con canchas principales y auxiliares, gimnasios y camarines.
San Juan marcó un hito con la llegada a la Vicepresidencia U.A.R. del ex jugador, entrenador y dirigente Guillermo Quevedo Mendoza del 2013 al 2017 y Marcelo Rodríguez al sillón mayor (2018/2022) , donde la provincia se convierte en escenario de test match de máxima relevancia de Los Pumas, con Italia (2012), Inglaterra (2017), Gales (2018), Australia (2022), Inglaterra (2025) y el próximo 11 de Julio frente a Gales.
El desarrollo del deporte ha tenido particularidades, la aparición de clubes departamentales derivados de viejos participantes como “AGUILAS DORADAS” hoy CAUCETE R.C., POCITO R.C., ZORROS R.C (9 de Julio), CONDOR R.C.(Jachal), ANGACO R.C., VALLE FERTIL R.C. y hasta el AUSONIA en algún momento. –
Lamentablemente cuarenta y un años después, la UNION SANJUANINA DE RUGBY tiene la misma cantidad de Clubes afiliados directos con derecho a voto, la alternancia en competencia de los clubes nombrados con anterioridad no ha permitido agrandar la base dirigencial en ese sentido.
El Rugby Femenino, tiene desarrollo desde 2009 con un primer equipo de Huazihul, luego se incorporó Jockey de gran participación en Nacionales de la categoría; Caucete, 9 de Julio, alfiles y alguna vez Valle Fértil, Zonda y U.N.S.J. sin lograr consolidarse por el poco apoyo dirigencial.
El número más relevante, y acompañado de la creación del PLADAR (Plan de Alto Rendimiento U.A.R.) desde 2010 tiene que ver con la creación del Centro Provincial para captación y entrenamiento de jugadores de 16 y 17 años con su derivación a la Academia Regional, paso intermedio a las concentraciones nacionales de LOS PUMITAS.
Es para destacar, la participación de jugadores formados en la provincia en Seleccionados Nacionales Juveniles para competencias sudamericanas y mundiales (Juan P. Castro del SAN JUAN R.C. jugó 2017/2018/2019 siendo Capitán y el Mejor de la edición jugada en Rosario), en la actualidad Manuel Cuneo, acaba de jugar la Championship en Sudáfrica y forma parte del Seleccionado de la categoría.
Recordar jóvenes como Nicolás Gómez (Puma 562), Pablo Aguilar, Leandro Ramella, y Federico Gutiérrez (todos de Universidad), Juan Cruz Guillemain (Puma 816) y Federico Giménez del Jockey; Felipe Bruno (SAN JUAN R.C.).
El Regional de Clubes sirve para el desarrollo de las instituciones, marcando diferencias con algunos rivales mendocinos de relevancia que mantienen la supremacía de la competencia cumpliendo el presente 2026 veinte años con dicho formato; luego de veintidós años UNIVERSITARIO recuperó plaza del TDI “B” para Cuyo, participando en la presente edición.
La actualidad en números marca un crecimiento sostenido, el año 2025 arrojó: 2025 FICHAJES, Competitivos: 1166; No Competitivos – Rugby Infantil: 1095; Masculino Competitivo: 1099; Femenino Competitivo: 67. (Fuente U.S.R.).
Párrafo especial para DINOS XV Rugby inclusivo, creado en mayo 2017 por el recordado Alberto “Besugo” Mugnos.
*Conductor del programa Ovalados
Hace cuatro décadas, ir al cine en San Juan era casi un ritual sagrado. Los sanjuaninos no solo compraban una entrada para ver una película; adquirían un boleto a una experiencia social. Sin embargo, los últimos 40 años han sido testigos de una transformación radical en estos hábitos, donde la masiva oferta de la tecnología digital y los nuevos espacios de consumo han reconfigurado para siempre la relación de la provincia con el séptimo arte.
Hasta bien entrada la década de 1980, la identidad cinematográfica de San Juan estaba definida por sus emblemáticas salas (Renacimiento, Gran Rex, etc.). El cambio de década, trajo consigo una crisis irreversible para este modelo. A nivel nacional, la cantidad de pantallas cayó drásticamente durante los 90 y nuestra provincia no fue la excepción. La masificación del VHS primero, y del DVD después, fragmentó al público, que ahora prefería frecuentar los videoclubes y la tranquilidad del hogar para ver las películas. A medida que la gente dejó de depender de la cartelera local para acceder al contenido, muchos de aquellos majestuosos cines se vieron obligados a cerrar sus puertas, fueron demolidos o transformados en comercios, ya que como señalamos, la experiencia masiva dejó paso al consumo individual y doméstico.
Para salvar la experiencia cinematográfica, el modelo multiplex llegó a San Juan entrado el nuevo siglo, ofreciendo salas más pequeñas, instaladas en centros comerciales, con tecnología de punta (sonido envolvente, butacas confortables), transformando las salidas cinéfilas en un complemento de un plan de compras y comida rápida.
En los últimos años, las plataformas de streaming han sido el factor más disruptivo en la transformación del consumo audiovisual en la provincia, llevando la experiencia cinematográfica a un punto de inflexión definitivo. Mientras que en los años 80 y 90 los sanjuaninos debían consultar los horarios de las películas en los diarios y desplazarse hasta las boleterías para adquirir una entrada, hoy servicios como Netflix, Amazon Prime, etc. permiten ver un largometraje o una serie, con solo apretar un botón. Esto fragmentó la atención del público: donde antes la familia entera se sentaba a ver la misma función, ahora cada miembro elige su propio contenido en su dispositivo, debilitando el carácter comunitario y ritual que alguna vez tuvieron los cines de San Juan.
El streaming finalmente golpeó la economía de las salas. Los multiplex de los shoppings, que como señalamos, en los 2000 habían rescatado al cine del colapso, hoy compiten con pantallas de televisores gigantes, sonido envolvente casero y la comodidad de pausar las películas para ir a comer algo sin pagar precios inflados del candy bar. Las salas han tenido que reinventarse con, promociones, días de descuento y eventos especiales para no desaparecer, pero la tendencia es clara: hoy por hoy para la mayoría de los sanjuaninos el living de su casa es la sala principal.
*Daniel Gil es licenciado en Historia, profesor de la Catedra Historia del Cine I y II en ENERC Sede Cuyo.
Estamos viviendo una época en la que las industrias para poder competir han tenido que tecnificarse. Y eso significa tener un desarrollo similar a los países de punta. La competencia ahora es con el mundo. Y ya no sólo se necesita desarrollar lo que se hace, además se tiene que invertir en paneles solares que permitan no sufrir los vaivenes que significa los costos energéticos.
El gran desafío es ser competitivos y lo primero que se tiene que entender que para eso debemos mejorar en cómo hacemos y vendemos nuestro producto y no vender impuestos, en esto estamos insistiendo. Y de puertas para adentro, ser lo más productivos y eficientes.
Dentro de la Unión Industrial Argentina y la Unión Industrial de San Juan, en cuanto nos concierne, permanentemente estamos capacitando en Inteligencia Artificial. Quien no integre la IA a su proceso, dejará de ser competitivo.
Países limítrofes como Chile, Uruguay, Paraguay, han logrado, a pesar de que hay cambios de gobierno, ser competitivos porque sus economías se mantienen sin alterar sus rumbos. Por eso es clave en nuestro país que haya una reforma impositiva que nos haga competitivos en el mercado externo y en el mercado interno.
Un párrafo aparte es la minería como factor de desarrollo en San Juan. Desde hace 20 años que está el proyecto Veladero funcionando, y creo que esto marcó un antes y un después en muchos de los industriales que fuimos transformándonos en proveedores mineros, con estructuras que nos permitió llegar a las minas. Es tan importante esto que, incluso en la peor pandemia del mundo, pudo seguir funcionando. Y muchos empresarios pudimos seguir trabajando.
También toda la exploración que hubo en San Juan fue fundamental para que dé sus frutos en todos estos proyectos mineros, que, si Dios quiere, pronto van a empezar a trabajar al nivel de explotar sus riquezas. Justamente el tema del cobre, la electromovilidad marca un camino que es el cuidado del medio ambiente. Y gracias a la minería, San Juan puede proveer todo lo que hoy el mundo necesita. Si se da todo, tenemos la gran posibilidad de ser una economía estable en el tiempo.
Hay que manejar la ansiedad ya que los proyectos mineros tienen un proceso de construcción, pero está claro que tenemos los yacimientos mineros más grandes del mundo. Estamos trabajando junto a todas las cámaras empresariales para que, justamente, podamos preparar a nuestra provincia, sobre todo a nuestros trabajadores, a nuestras empresas, para poder proveer de una manera eficiente y no más cara. En esto hay que tener una buena articulación pública privada para que, justamente, nuestra provincia tenga obras de infraestructura que tanto hacen falta para que los proyectos mineros puedan trabajar.
La industria en los últimos 40 años ha tenido diferentes épocas. En San Juan, la promoción industrial marcó un antes y un después al respecto. Fue un hecho que permitió la diversificación de muchas industrias que se radicaron, y que, a través del tiempo, varias se quedaron, producto que realmente San Juan ofrecía un clima laboral que les permitía no tener conflictos.
En el medio, vivimos de todo, desde hiperinflación, pasando en más de una oportunidad en default, situaciones que realmente generaron muchísimos problemas a la Argentina. Y los que pudieron sortear todo y seguir produciendo en un país muy difícil, son sobrevivientes. También se produjeron cambios en relación a los propietarios de estas industrias.
No fueron muchas las que quedaron en manos de sus socios fundadores, como el caso de La Platense, que tiene 77 años y ya tenemos la quinta generación de industriales sanjuaninos.
*Hugo Goransky es integrante de la UIA a nivel nacional y propietario de La Platense