Fernando Goldberg Duma: el constructor de medio San Juan
El conocido ingeniero y su esposa cuentan parte de su vida, ligada a la concreción de las más importantes obras de la provincia. La siguiente nota fue realizada por Carmen Vega Mateo y publicada en el suplemento Sociedad en El Nuevo Diario, edición 866 del 23 de julio de 1998. Un detalle de todas las obras realizadas en la provincia.
Es
una pareja algo mayor, como que ya cuentan con cincuenta y cinco años de vida
en común.
Él,
un conocido profesional de nuestro medio que tuvo que ver con la mayoría de las
grandes construcciones de nuestro San Juan.
Ella,
ya con los hijos criados, se dedicó a regentear lo que fue la primera casa
dedicada a vestidos de novia de San Juan y aún perdura: una treintena de años
especializándose en todo lo que tiene que ver con esa fecha tan importante para
la mujer y perviviendo a pesar de la hoy intensa competencia en este rubro.
Él,
es Fernando Goldberg Duma, nació en un pueblo ahora tristemente popular,
Dolores, (aunque allí también nació el primer caudillo: Juan Manuel de Rosas)
en la provincia de Buenos Aires, un 12 de septiembre de 1911. Hijo de
ferroviarios e inmigrantes ucranianos que llegaron al país en el siglo pasado
en un grupo de siete amigos encandilados por la promesa de un país en paz y
promisorio en trabajo. De aquella familia sólo queda hoy nuestro anfitrión.
Estudió
en Buenos Aires y se recibió en 1936. Comenzó a trabajar en Vialidad Nacional y
vino a esta zona en 1937, contratado como especialista en caminos de montaña,
en el proyecto del camino de Uspallata. En ese momento sólo había en San Juan
siete ingenieros.
Ella,
es Matilde Esther Bercovich y nació el 9 de enero de 1925, de padre ruso
y madre israelí, que llegaron a San Juan en 1923. Vinieron atraídos por un
familiar ya afincado en el lugar. Después de los estudios y de criar los hijos
recién se dedicó al comercio. Primero fue un negocio compartido con una cuñada,
Reina Goldman de Bercovich.
Él
se alojaba en el Grand Hotel, frente a la plaza y así fue que se conocieron. De
ese contacto finalmente se produjo el matrimonio y de la unión nacieron tres
hijos, de los cuales viven dos: Fernando Jorge, también ingeniero civil,
separado y con una hija. El segundo, que falleció, Ricardo que era
ingeniero químico, casado con Guillermina Quiroga y con dos hijos. Y la
última es Ana Beatriz, licenciada en Diseño Industrial, casada con el
abogado Gustavo Mulet, con quien tiene dos hijos.
—¿A
qué se dedicó usted, ingeniero?
—Dentro de mi profesión, a todo lo que sea honesto. Hace poco di una
conferencia en el Centro de Ingenieros sobre mis sesenta años de actividad
profesional. Me hicieron un homenaje, una cosa muy interesante y muy linda para
mí.
—¿Cuál
fue la obra que más le impactó?
—La que hice en el aeropuerto de San Juan, que es terreno blando y está fundado
sobre cuatrocientos pilotes de doce metros, cosa que no se ve ni se sabe. Otra
obra fue el estadio cerrado que tiene cincuenta metros de luz y la catedral de
la Capital. Y también, el camino de San Juan a San Luis, que cuando yo estaba
en Vialidad no existía. Hice un recorrido inicial para llegar a la ciudad en
tres días y medio, ¡cuando ahora se va en tres horas y media!. Era una aventura
unir las dos ciudades en aquel entonces. Hubo además, un plan de construir
treinta y ocho escuelas a cargo del Consejo Nacional de Educación. Obras como
el Centro Cívico que está sin concluir, por un motivo tan torpe.... Fue hecha
por el ministerio del Interior y una intervención resolvió que por una deuda
que tenía la provincia con el ministerio, para saldarla la desligó del
compromiso de continuar la construcción. También hice el hotel Nogaró y las
galerías y el edificio frente a la catedral por la calle Rivadavia. Hice siete
bodegas regionales... En un determinado momento tuve a mi mando a veintidós
arquitectos y tres mil obreros en la época de Bravo, para hacer obras por
administración.
—¿En
qué transcurren hoy sus días?
—Hasta hace un año he estado en actividad y dirigiendo una serie de edificios
de departamentos en el centro. También me ocupé de la demolición de la vieja
bodega El Globo para la construcción del shopping, fue una verdadera obra de
titanes. Cuando llegué a San Juan era mensurador oficial de minas y así mensuré
ciento cincuenta minas en todos los rincones de la provincia, como unas de
azufre en San Guillermo, por ejemplo. En Calingasta, que en aquel entonces
parecía el "Lejano Oeste" (risas), había mucha rapiña entre mineros y
el camino era muy dificultoso. También construí el puente sobre el río San Juan
en Cochagüal, obra un poquito alejada. Mi hermano, León Goldberg, que era
ingeniero civil, construyó el puente de Albardón y el de Caucete, que eran
puentes ingleses traídos a San Juan. Y como anécdota le cuento que el puente de
Alto de Sierra, no es un puente caminero sino un puente ferroviario. Cuando
aumentó el peso de las locomotoras, los ferrocarriles ingleses se deshicieron
de todos los puentes que había y se los vendieron a la Dirección de Puentes y
Caminos y vino Oscar Correa Arce al frente de la construcción de ese puente
adaptado.
—¿La condición judía ha sido un obstáculo para ustedes?
Matilde: Nunca hemos sentido discriminación, para nada, ni nosotros ni
nuestros hijos. Estamos ligados a la comunidad judía, si bien en un plano muy
abierto.
Fernando:
Matilde más que yo, está ligada a la comunidad judía. Porque mis padres eran
socialistas y ajenos a las religiones. Nosotros hemos estado desligados y no
fuimos instruidos en la religión judía y hemos vivido en sitios de la provincia
de Buenos Aires donde no vivían otros judíos. Puedo contarle que en una
oportunidad tuve como jefe a Harald Buff, un ingeniero alemán con simpatías
nazis y sin embargo siempre tuvimos un muy buen trato y en un viaje que hizo a
Alemania me dejó a cargo, inclusive. Me apreciaba y respetaba en una forma poco
corriente.
—¿Les
gusta viajar?
—Mucho. Hemos viajado por Europa, Estados Unidos, Sudáfrica, el Caribe y
también a Oriente, conocimos China y Japón, también Hawai y Polinesia. Somos un
grupo de siete matrimonios que ya van siete años que salimos juntos: los
Garbarsky, Yungerman, Zamarbide, Pérez Mutter, Zimmermann y los Miodowsky,
aunque él ya falleció y nos acompaña a veces la señora. Nos llevamos muy bien y
llamamos mucho la atención por viajar tanto juntos. Los primeros años fuimos al
Brasil, después a Cancún y Colombia y también hemos visitado Cuba y República
Dominicana y ahora todavía no decidimos sobre un nuevo destino.
—¿Cómo
se juzga a sí mismo?
—He tenido mucha suerte con mi profesión. Conversando con mi amiga Nélida
Martín, rescato esta expresión: ¡qué mucho que hicimos y qué honestos que
éramos!
—¿Hoy que hace Fernando?
— Mi haber jubilatorio es muy injusto. Después de todas mis actividades me
jubilé con cuarenta y tres años de aportes privados y percibo en este momento
novecientos pesos por toda jubilación. Hoy soy el príncipe consorte de mi
esposa y ella está mucho mejor que yo.
Cientos de obras
Entre las muchísimas actividades desempeñadas por el ingeniero, en su currículum figuran las siguientes:-- Egresó como ingeniero civil en 1936.
-- Posee estudios completos de inglés.
-- La Dirección General de Aeronáutica le otorgó el título de piloto civil.
-- Jefe de estudio del camino de San Rafael a Colonia Alvear y del camino internacional a Chile.
-- Inspector de construcciones de la Dirección Provincial de Vialidad de San Juan, 1937-1939.
-- Jefe del departamento Construcciones de Vialidad de San Juan, 1939-1941, con la ejecución de importantes caminos, como: Talacasto - Los Colorados; Calingasta - Barreal; Villanueva a Tocota e Iglesia; puente sobre el río San Juan en Cochagual, entre otras obras.
-- Desde 1960, con empresa constructora propia, realizando más de 120 obras civiles.
-- Jefe departamento técnico de construcciones de la Dirección de Arquitectura y Obras Sanitarias.
-- Director interino de Arquitectura, 1967.
-- Durante su actuación en la Dirección de Arquitectura, fue director de las siguientes obras:
-- Catedral de San Juan.
-- Plan de ejecución de 38 escuelas.
-- Siete bodegas regionales.
-- Ampliación de la Bodega del Estado.
-- Obra civil del aeropuerto de Las Chacritas.
-- Estadio cerrado del Parque de Mayo.
-- Terminación del auditorio Juan Victoria.
-- Centro cívico de San Juan.
-- Estación de cargas de Villa Krause.
-- Hotel Nogaró con Galería Provincial.
-- Municipalidad de la Capital.
-- Planta de Bodega de Estado.
-- Hospital de Caucete.
-- Hostería de Valle Fértil.
-- Casino de Oficiales, Barreal.
-- Estaciones ACA (Valle Fértil y Las Flores).
-- Juzgado Federal.
Fernando Goldberg y su esposa Matilde Bercovich junto a sus hijos Bocha y Ana, en el agasajo por los 100 años de Fernando, el que se realizó en Santa Lucía