Los Leanez, con los fierros en la sangre
El siguiente artículo fue publicado en El Nuevo Diario edición 2178, del 7 de febrero de 2026. Una nota de Pablo Zama
Los Leanez son sinónimo de velocidad. Padre e hijos tienen la misma
pasión por el automovilismo. Son una familia sanjuanina que vive en un mismo
terreno, sus miembros desarrollan labores económicas juntos y en el deporte también
mantienen el sello de la unidad.
Carlos Rubén Leanez (63) fue quien
le transmitió a sus hijos varones, Diego Ariel (38) y Facundo
(33), el amor por los fierros. Mientras que la hermana de ellos, Mariana
(39), prefirió no subirse a un auto pero junto a su mamá, Elsa Noemí Acosta
Barroso (60), acompaña desde afuera a los pilotos.
El apellido Leanez llegó a la provincia desde la ciudad española de
Nerja, ubicada en la provincia de Málaga. Los abuelos de Rubén fueron quienes
emigraron hacia Argentina. Aquí nació el padre del expiloto, quién se llamaba Mauro
Alberto Leanez y falleció en 2016. Mauro contrajo matrimonio con Nancy
Ernestina Trincado, que hoy tiene 89 años. El hombre trabajó en el Correo
Argentino y también era músico: tocaba el bandoneón en un grupo de tango. La
pareja se estableció en la zona de Trinidad y tuvieron seis hijos (tres varones
y tres mujeres).
Elsa, por su lado, tiene dos
hermanas y es hija de Eduardo Acosta (87) y Gladis Barroso
(falleció en 2025).
Rubén seguía al automovilismo desde chico, pero no pudo empezar a
competir muy joven porque en su familia eran de bajos recursos. Entonces,
cuando se independizó económicamente compró un Fiat 128 y lo acondicionó para
participar del “tierrero” en el Villicum. En ese auto corrió desde 1996 hasta
el 2003. En aquella etapa pudo viajar una sola vez a un campeonato provincial
de La Rioja.
En 1999 Rubén les compró un karting a sus hijos
y empezaron a incursionar en el mundo de los fierros. Al ser categoría 87, en
el inicio del 2000 Diego ya tenía 13 años (Facundo es categoría
92 y tenía 8), por lo que era muy grande para el karting que habían conseguido.
Entonces el padre tuvo que comprar otro para él.
Los primeros autos
En 2003, cuando Diego cumplió los 16 años tuvo su primera experiencia arriba de un auto en el Campeonato Sanjuanino de Velocidad. Su padre corría en un Fiat 128 (la familia tenía dos) y el adolescente empezó a hacer sus primeras pruebas en ese vehículo.En la última fecha Diego se subió al otro Fiat, que habían terminado de preparar para él, y en su debut se quedó con la victoria en el autódromo “El Zonda” Eduardo Copello. Ese día los Leanez festejaron por partida doble, porque Rubén se había consagrado campeón una fecha antes.
Al año siguiente, Diego peleó el campeonato en su categoría. Llegó a la última carrera con medio punto de ventaja sobre Martín Alessi. Pero Leanez tuvo problemas mecánicos en su auto y fue subcampeón.
Un sueño cumplido
A partir de 2016 comenzó para la familia una buena etapa laboral, lo que les permitió también invertir en sus anhelos automovilísticos.Los Leanez habían sido campeones del Zonal Cuyano en noviembre de ese año y en diciembre decidieron buscar su sueño: correr en el Turismo Nacional, categoría de la que son tan fanáticos que viajaban a ver carreras a San Luis o a localidades mendocinas como San Rafael o San Martín.
Al comienzo de 2017 quedaron de acuerdo en preparar los autos y hacer todo el desarrollo para correr en el Turismo Nacional, meta que todavía parecía lejana.
En 2018 los Toyota estaban listos, tras una inversión de 130 mil dólares por cada uno para el armado y puesta a punto.
En el 2022 los Leanez tuvieron su mejor año. Facundo peleó el título hasta último momento en el autódromo Juan Manuel Fangio de Rosario e hizo historia. Ese domingo 27 de noviembre terminó séptimo en la carrera y obtuvo el subcampeonato en la Clase 2 del Turismo Nacional tras 44 años para San Juan. El último en conseguirlo hasta ese momento había sido Carlos “Cascote” Juárez en 1978.
El fin de una etapa
En 2023, un año muy político y con complicaciones económicas para el país, la ayuda gubernamental decreció para los pilotos, situación que se agudizó aún más con el cambio del Gobierno nacional en diciembre.Cuando ese año se terminaba, los fierreros tomaron una fuerte decisión: vender los autos y bajarse de aquel sueño. A principios del 2024 vendieron uno de los Etios y a fin de año el otro. Pero en el medio de eso, a Diego le ofrecieron a bajo costo un auto de Santa Fe que no tenía motor ni caja. Entonces lo terminaron de armar con lo que había en el taller de la familia y el piloto pudo estar en algunas carreras más, eligiendo como la última la que se hizo en San Juan.
Para esa fecha, además, Facundo volvió a acondicionar el segundo Etios que estaban a punto de vender y también corrió. Desde ese día nunca más volvieron a salir a un autódromo a competir en el Turismo Nacional. El tiempo dirá si podrán regresar a ese sueño.
La actividad
económica de la familia
Carlos Rubén es contador público nacional, se recibió siendo muy joven y
trabajó durante muchos años en un estudio personal asesorando a sus clientes. Con
esa actividad pudo adquirir una empresa y una finca que ahora administran sus
hijos. El hombre decidió jubilarse a los 60 años, después de haber trabajado
desde los 16: en la adolescencia vendió ropa, pollos, juguitos congelados y
hasta repartió pan.
Hoy Mariana es quien siguió sus pasos
profesionales. La contadora es la única de sus hijos que se graduó en la
universidad (sus hermanos la señalan como la más inteligente de la familia). Además
de ejercer en ese ámbito, la joven administra junto a Facundo una
estación de servicio que la familia tiene desde 2001 en Santa Lucía. El piloto
también tiene una empresa constructora junto a un socio.
Mientras que Diego -que fue estudiante avanzado
de Licenciatura en Comercialización pero no terminó- tiene cuatro camiones que hace
trabajar y administra la finca que la familia posee en 9 de Julio.
Leanez versión hockistas
Desde que eran niños, Diego y Facundo jugaron al hockey sobre patines, paralelamente a su actividad automovilística. Los hermanos se mantuvieron en las canchas, con algunas intermitencias, hasta 2017.Diego jugó muchos años en Olimpia y Facundo lo hizo en Estudiantil. Los dos llegaron a primera división. El mayor también pasó, en sus últimos años, por Social San Juan y Richet Zapata. Mientras que el más chico jugó, además, en Media Agua.
La “Villa Leanez”
Las cuatro familias Leanez, que incluyen la de los padres y la de cada uno de sus hijos con sus parejas y nietos, viven en un terreno en Santa Lucía. En broma ellos llaman a ese espacio como la “Villa Leanez”. En ese complejo de cuatro casas también hay un quincho y habitualmente los fines de semana todos se juntan ahí o en la casa de Rubén y Elsa a comer asado o tallarines.Mariana es mamá de dos niños, Agustina y Salvador; Diego tiene dos nenas, Luisina y Candelaria y además está Catalina y es hija de su novia; y Facundo es padre de una niña que se llama Emilia. Si bien todas las parejas conviven, la única que se casó es Mariana.