Plástica

El San Juan antiguo en las manos de Santiago Paredes

El siguiente artículo fue publicado en la sección Cultura en El Nuevo Diario, edición 863 del 2 de julio de 1998

El San Juan antiguo en las manos de Santiago Paredes
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Santiago Paredes
nació el 3 de enero de 1916 en el seno de una familia humilde. Terminó su sexto grado luego de haberlo abandonado por razones económicas.
Comienza a empaparse en ese amor al arte que caracterizó toda su obra, siendo muy joven. Como aficionado dibujaba caras de futbolistas y las enviaba a las revistas "El purrete" y "Zonda Sports" de Buenos Aires y "Tribuna" aquí en San Juan. Así comienza a darse a conocer.
Sus primeras exposiciones fueron en Buenos Aires después del terremoto del '44. Ese mismo año, se casa con Berta Nilda Acosta con quien tuvo dos hijos a quienes adoraba, Susana Delia y Santiago Lisandro.

Dedicó su vida al arte. En 1970 viaja a España —su único viaje al exterior— donde expone vendiendo prácticamente todas sus obras.
Recibió de manos de Quinquela Martín el premio de "La Orden del Tornillo", un galardón muy especial y que pocos artistas argentinos recibieron, y a quienes, como el mismo don Santiago dijera entre risas, "les faltaba un tornillo".
Su obra está basada en trabajos realizados con carbonilla, que comenzaban a aparecer en la hoja "mágicamente" en sólo segundos en su trabajo de atelier, y en producciones en acuarela.

Por más de 25 años coleccionó rejas, balcones, adornos de cama, lámparas en bronce, cobre y hierro, con los que se dedica —en sus últimos años— a la herrería artística.
Fue, según su hija Susana, el "creador del sanjuaninismo por la exaltación que hizo de personajes, arquitectura, paisajes y recuerdos de San Juan...".
Durante sus 57 años dedicados al arte realizó innumerables donaciones a escuelas e inclusive a la Casa Natal de Sarmiento, siempre sin ningún interés económico.

Santiago Paredes muere el 28 de agosto de 1992 a los 76 años de edad.
Los sanjuaninos guardamos el recuerdo de su particular figura vestida de llamativos colores paseando en las tardes por las calles de la ciudad, y parando en cada esquina para estrechar la mano de algún amigo.

Ver artículos:

-- Santiago Paredes. Un autodidacta de la pintura


-- Historia de la familia de Santiago Paredes



Una selección de los característicos dibujos en carbonilla del particular artista sanjuanino. Los trabajos formaron parte del libro conmemorativo del cuarto centenario de la provincia.

 

 

 Las sombras invaden el zaguán
Las viejas casas de adobe se caracterizaban por tener en su entrada un zaguán amplio que desembocaba siempre en una galería o corredor que daba a las demás habitaciones de la casa, circundada por lo general por un gran patio. Las galerías eran amplias y tras el riego de la siesta mantenían la frescura de la casa.


El horno, la parra... ¡cuánto dicen de la vida hogareña provinciana!
Era infaltable el horno de barro, siempre listo para preparar las empanadas u hornear el pan para la semana. Las parras majestuosas acompañan esta típica estampa de un patio sanjuanino en el centro de la casa.


“Caserón cuyo recuerdo perdura más allá de la tragedia”. Las casas con alguna prestancia comenzaron a construirse de adobe con techo de caña y barro y piso de tierra apisonada o de ladrillo, el que se cubría con esteras de totora o chuses. Las majestuosas puertas de madera permanecían a medio abrir, como invitando a entrar.


Visión del pasado. La casa con su puerta siempre abierta, símbolo de confianza, en una ciudad pequeña, naciente, con el característico olor a caña y barro, con el juego de las sombras del sol sanjuanino.


Casa señorial en la calle Rodas. Las casas eran chatas pero exteriormente se les construía una cornisa para darle una mejor apariencia. Los cacharros de cerámica eran adornos comunes junto a los canteros de flores que avivaban los tristes colores de las viejas casas.

Otras pinturas de Santiago Paredes



















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El siguiente artículo fue extraído de LEGADO, revista del Archivo General de la Nación de la República Argentina, publicación digital N° 4 de septiembre de 2016