El caso de los huarpes cuyanos - Novena parte
De palabras en juicios y prejuicios en torno a Antroponimia aborigen. De la pluma del Dr. César Quiroga Salcedo
Para ello se había reunido en tres oportunidades en
sendos concilios provinciales que conocemos como los Sínodos Limenses de 1551,
1577 y 1583, siendo este último el de más envergadura eclesial, doctrinal y
catequética, puesto inmediatamente en vigencia y en práctica desde Perú y
Ecuador, abarcando Costa Rica y Panamá, parte de lo que hoy es Colombia, hasta
los actuales territorios de Chile, Argentina, Bolivia, Uruguay y Paraguay, y
parte de Brasil. Dentro de estos tres concilios cabe pues el mayor desarrollo
de la catequización de los naturales, asistencia espiritual de españoles,
criollos y negros (o morenos, en los textos conciliares), como también la
regulación de las obligaciones de los amos y señores y las contemplaciones a
siervos y esclavos.
El Bautismo cristiano implica el perdón de los pecados anteriores (en las
personas mayores), una ablución penitencial, y la imposición de un nombre
personal, identificatorio y propio, pero también, y a la vez, la designación de
un padrino que colabore en la tarea de conservar el carácter cristiano, que
contribuya al mantenimiento y socorro material del bautizado en caso de
orfandad o peligro de vida. Entre padrinos y madrinas y sus ahijados se han
creado y se crean nexos de respeto, consideración, en muchos - todavía - de
casi paternidad. La Iglesia no obstante, avizoró dificultades en el tipo de
relaciones entre los compadres de los bautizados, pequeños y grandes como una
demasiada cercanía o familiaridad entre compadres viudos, relaciones propensas
a crear situaciones no permitidas o entre bautizados y padrinos cuando todos
ellos eran ya mayores de edad.
(*) Ex directora del Instituto de Investigaciones
Lingüísticas y Filológicas Manuel Alvar (INILFI) de la FFHA de la UNSJ. Miembro
de la Academia Argentina de Letras
Fuente: Publicado en La Pericana, edición 451 del 3 de
agosto de 2025
Ver más artículos de Jugando
con las palabras