Fiesta del Cristo de la Quebrada
La Fiesta del "Cristo de la Quebrada" es un evento arraigado en el corazón del departamento Sarmiento, en la parte sur de la provincia, en los límites con Mendoza. Su villa principal, Media Agua, se encuentra a unos 60 kilómetros de la capital provincial. A unos 25 kilómetros al oeste de Media Agua se halla Los Berros, un pintoresco paraje con aguas termales, vertientes y montañas que sustentan una importante actividad minera debido a la abundancia de cal en la región. Además de la minería, la ganadería, especialmente de ganado vacuno y caprino, es una actividad económica significativa para los habitantes de la zona.
Una de las tradiciones más recientes en esta comunidad es la celebración religiosa en la "Quebrada de la Flecha" en honor al "Cristo de la Quebrada". La idea de esta festividad surgió cuando los residentes, careciendo de un santo patrón propio, decidieron adoptar al "Cristo de la Quebrada en San Luis" como su patrono. Esta devoción, iniciada hace años por un lugareño llamado "Chano Chena", cuenta con el apoyo de los ganaderos y del entonces cura párroco, Víctor Hugo Gallardo.
La imagen del Cristo se encuentra en la cima de los cerros, protegida por una gruta de piedra. A pesar de la pendiente empinada, los creyentes suben sacrificadamente por un estrecho sendero, donde también se ha erigido una imagen de la "Virgen Desatanudos", para hacer peticiones a su "santo protector", especialmente relacionadas con el bienestar de los animales y la prosperidad del campo.
La celebración del "Cristo de la Quebrada" es una jornada campera alegre que combina la religiosidad con la ancestral labor de recolectar el ganado vacuno. Esta tarea, conocida como "rejunte o recogida", es realizada por los pequeños ganaderos de la zona cada tres meses, con el "rejunte principal" llevándose a cabo el primero de mayo.
La organización de este evento recae en el "Grupo Camperos de la Flecha", una entidad legalmente constituida que ha visto incrementar el éxito del festival cada año. La jornada comienza con actividades litúrgicas, como una procesión encabezada por la imagen del Cristo y una misa, seguidas a menudo de bautismos. Posteriormente, las familias presentes preparan asados acompañados de vino "patero" local, mientras que los jinetes llegan arreando su ganado para reunirlo en un amplio corral.
Aquí se llevan a cabo actividades como la yerra o "marcada", el corte de los cuernos de los vacunos, la castración de algunos toros y la vacunación contra la aftosa. Además, se realizan domadas, campeonatos de truco y otras destrezas criollas. Se erigen puestos alrededor del corral, donde se venden empanadas, pan casero y otras delicias criollas. Por la tarde y la noche, un escenario destaca un animado festival folclórico con cantantes, guitarristas y grupos de danzas nativas.
Desde una perspectiva antropológica, esta festividad es un momento en el que los lugareños dejan a un lado sus rutinas diarias y sus trabajos arduos para sumergirse en "su fiesta". Es un período en el que se establecen vínculos sociales que refuerzan la identidad del grupo y perpetúan su cultura.