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Tres años de Nuevo Mundo

Tres años de Nuevo Mundo - Publicado el 06-04-2023 - Edición 684
Cuando comenzó la pandemia advertimos que dentro de la monumental desgracia que representó para la humanidad, apuraba los tiempos para llevar a la práctica un proceso sobre el que veníamos preparándonos desde hacía mucho tiempo: el teletrabajo y el comienzo de la transición entre los soportes tradicionales y los que aparecían en el mundo.

Fue así como nació Nuevo Mundo, un producto nunca experimentado en San Juan.

Digamos que en el mundo existen muchos diarios que tienen sus ediciones en formato pdf. Pero en general se trata de la edición papel a la que se lleva a la red sin modificaciones. Algo que veníamos haciendo desde hace 10 años con El Nuevo Diario que salía en papel pero también estaba en la red la misma versión.

Nuevo Mundo nació como algo distinto. Inicialmente nos planeamos un producto de 12 o 14 páginas que pudiera verse en todas las plataformas. Especialmente en el teléfono, un soporte que todo el mundo tiene. Pero que al mismo tiempo respetara las formas tradicionales de diagramación en páginas que reclamaban nuestros lectores.

Para que se pudiera leer fácilmente hubo muchas pruebas. Inicialmente se trabajó con dos columnas, luego pasamos a tres. Se dejó de lado el formato tabloid para ir a uno más chico, tipo revista

Pasamos a utilizar todas las posibilidades que daban las redes sociales y fue así como se elaboraron listas de distribución para Wathsapp, Messenger, Telegram. Cada componente del equipo hizo sus 2, 3 o 4 listas a lo que se sumaron las ediciones colocadas en distintas plataformas. Fue así como en poco tiempo llegamos cada noche a 10 mil personas que a su vez pueden reenviar el producto cuantas veces deseen.

Las 14 páginas iniciales fueron creciendo en la medida que se agregaban secciones como una destinada al movimiento financiero y bursátil, otra a las estadísticas diarias del corona virus en el mundo, los columnistas sobre los más variados temas, la página de humor (tan necesaria en estos días), las fotos que cuentan en imágenes estos tiempos.

Y todo basado en el teletrabajo. Cada una de nuestras casas se transformó en una redacción, un centro de armado, un centro de distribución, una agencia de publicidad. Y se fue estructurando el producto junto con los otros ya en marcha (radio, televisión, diario digital) con lo que cada uno se potenció.

En el camino hubo que resolver problemas difíciles como la mala conectividad, la auto disciplina indispensable para que el equipo funcionara como tal aunque cada uno lo hiciera desde un lugar diferente, el cumplimiento de los horarios de distribución.

Y acá estamos. Cumpliendo 3 años. Con lectores que reciben nuestros productos en al menos 15 países y casi todas las ciudades argentinas. E incorporando cada día nuevos adelantos como la posibilidad de leer, ver o escuchar las noticias, un gran desafío, que vino para quedarse.


Un cambio que, en su momento, fue un salto al vacío

Cuando han pasado tres años advertimos que el lanzamiento de un Nuevo producto fue, en su momento, un verdadero salto al vacío.

Imaginemos lo que fueron esos días cuando de pronto nos dijeron que no podíamos salir a la calle, que los restaurantes estaban cerrados, que los ómnibus no circulaban, que existían actividades esenciales y otras no y –lo peor- que no sabíamos cuánto podría durar la emergencia.

En el medio de ese cuadro, miedo, mucho miedo. Y un mundo con barbijos y con decenas de infectólogos ocupando las 24 horas del día para transmitirnos sus experiencias no confirmadas.

 

Corría marzo de 2000 y rápidamente comenzamos a pensar en algo nuevo.
Fue un 6 de abril de 2020 cuando, en los inicios de la pandemia, comenzamos con el proyecto de Nuevo mundo.

Los desafíos eran inmensos.

1) Lo primero: tenía que ser un diario al que no habría que ir a buscarlo al kiosco.

2) El ejemplar debía ser gratuito.

3) Para poder competir con los medios audiovisuales tenía que llegar puntualmente cada noche a la casa de cada lector.

4) Debía incorporar recursos de multimedia es decir que, además de leerse debía incorporar videos en ciertos temas.

 

Decir estos puede parecer fácil pero acá comenzaba los problemas.

a)   Se trataba de un producto totalmente confeccionado mediante el “home office” o trabajo en casa.

b)   Desde una decena de puestos ubicados en distintos lugares de la ciudad se elaborarían las notas, se armarían los contenidos, se contrataría la publicidad y se distribuiría al mundo. Sin dudas, un producto para un Nuevo Mundo.

c)    Gran parte de los periodistas o armadores no tenían internet en sus casas o no disponían de espacio suficiente para transformar la mesa del living en sala de redacción o armado.

d)   Había que diseñar un producto que pudiera ser recibido tanto en una PC como en una notebook o en un teléfono.

e)   Internet era un desastre. Necesitábamos no menos de 5 megas y muchos no recibían más de 0.5. La solución era tomar los datos del teléfono mientras se reclamaban por mejor internet. Pensemos que no alcanzaba con buena internet en un lugar. Quienes trabajaríamos vivíamos en la Capital o en Chimbas, en Rawson o Pocito, en Santa Lucía o Rivadavia.

f)     Una parte de la distribución dependía de nosotros, pero otra parte de los destinatarios que debían aceptar recibir el producto en sus teléfonos o PC.

g)   A su vez el crecimiento dependía de que cada uno de nuestros lectores armaran sus listas de distribución y los enviaran a parientes o amigos radicados en distintos lugares del mundo.

 

Como puede apreciarse fueron muchos los desafíos. Uno a uno se fueron resolviendo y hoy Nuevo Mundo está cada noche en la casa de cada lector y mismo ocurre con El Nuevo Diario y La Pericana que siguen siendo semanarios, pero ya están adaptados al nuevo sistema.

La presentación del primer número

 

Foto de la tapa del primer número.

 

Fotos de periodistas y armadores trabajando desde sus casas.

Links al video.





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