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Carlos Rudolph: “Por la burocracia, la Universidad está perdiendo representatividad”

Carlos Rudolph es un especialista en minería que desde la Facultad de Ingeniería se proyectó como referente en los ámbitos académicos y científicos. Sus métodos de vincular con el medio al Instituto de Investigaciones Mineras que dirigía, le valieron una denuncia de la que fue absuelto casi 20 años después. A los 75 años, Rudolph reivindica esa forma de hacer extensión y critica la actual estructura y forma de remuneración que tiene la universidad. La entrevista al ingeniero en Minas, ex decano de ingeniería y profesor emérito de la UNSJ, fue publicada en El Nuevo Diario en la edición 1438 del 4 de junio de 2010

Carlos Rudolph: “Por la burocracia, la Universidad está perdiendo representatividad”
"Pienso que la Universidad está enredada en una burocracia que la lleva a perder su representatividad", Expresa Carlos Rudolph

 PERFIL
-- Nombre: Carlos Guillermo Rudolph (75
-- Estado civil: Casado Zulma Isabel Maldonado
-- Hijos: "Tres: Gustavo Daniel, Mónica y Carina. Los dos primeros viven en Buenos Aires. Y tengo 4 nietos"
--¿Qué lee?: "De todo. Hay una hora que interrumpo mis estudios técnicos para leer de todo, de ciencia ficción a novelas históricas. Leo sobre náutica porque tengo un velero. Me compré un libro electrónico y ya tengo 300 libros grabados (risas). Estoy viendo qué me gusta y qué no"
--¿Qué escucha?: "Música clásica, tango, Piazzolla"
--¿Qué ve?: "Cine antiguo, internacional y nacional. Cuando me lo permite mi mujer, ciencia ficción".
--¿Cocina?: "Si. Me concentro en diferentes variantes del asado"
--¿Cuál es su plato preferido?: "Las pastas"
--¿Cómo le gustaría que lo recuerden?: "Como un buen abuelo"

El ingeniero en Minas Carlos Rudolph (75) nació en Buenos Aires, pero desarrolló su carrera profesional en San Juan: fue estudiante, becario, docente, investigador, decano de la Facultad de Ingeniería, director del Instituto de Investigaciones Mineras, profesor Emérito, consultor y además enfrentó un juicio penal por supuesto peculado, denunciado por la Universidad Nacional de San Juan cuando era rector Tulio Del Bono, del que salió absuelto luego de 20 años de proceso.

Basado en su vasta trayectoria, la opinión de Rudolph sobre la situación actual de la UNSJ es clara y contundente: “la Universidad está enredada en una burocracia que la lleva a perder su representatividad”, expresa. Y critica puntualmente al sistema implementado durante el gobierno de Carlos Menem y por el qué para obtener un mejor sueldo, los docentes deben dedicarse a la investigación, muchas veces sin vocación ni herramientas necesarias para hacerlo. También sostiene que la investigación es el capital de una universidad, aunque aquí los trabajos no estén a disposición ni siquiera en las bibliotecas universitarias.

— ¿La UNSJ sigue teniendo el mismo prestigio que antes?
—Pienso que la Universidad está enredada en una burocracia que la lleva a perder su representatividad. Por ejemplo, durante el gobierno de Carlos Menem, no se dio un aumento a los docentes universitarios, sino que se copió un sistema francés para calificar quiénes eran investigadores. Ese sistema terminó convirtiéndose en un aumento de sueldo, porque todos los docentes querían ser investigadores sin saberlo, sin tener vocación.

—¿Qué se investiga, entonces, en San Juan?
—Representativo, es poco. Hay especialidades que sí investigan. Le doy un ejemplo: los últimos quince años de mi carrera en la Universidad, me dediqué a la investigación del medio ambiente, porque dije: “Ese va a ser el inconveniente que enfrentará la minería para desarrollarse”. Los informes resultantes de esas investigaciones, no están en la biblioteca, sino que luego de tres años, se los devuelven a los docentes. Esos informes son el capital de la Universidad.

—¿Por qué se combate tanto a los institutos de investigación?
 —Es la resultante del sistema de sueldos. Hay que reconocer que la Universidad tiene ciertos sectores en los que un individuo no puede hacer más docencia y tiene que estar preparado para hacer docencia creativa, por ejemplo en los ciclos básicos. Y es una picardía que para que gane un sueldo decente tenga que simular ser investigador. Ahí se genera una antinomia entre investigadores y docentes que no debería existir.

—¿Qué se siente cuando algunos sectores de la UNSJ no quieren tocar la “plata contaminante” de YMAD(1)?
—Y sin saber que toda la parte tecnológica del desarrollo de YMAD fue hecha en esta Universidad. Trabajé 20 años en el proyecto Bajo La Alumbrera. El ingeniero Millán, que era uno de nuestros profesores, era el presidente de YMAD y quien dio la autorización para hacer las primeras perforaciones que encontraron cobre y oro.

—¿Por qué se prohijó un juicio penal contra su trabajo en el Instituto de Investigaciones Mineras, que era lo más representativo en Latinoamérica, e IDEMSA(2)?
—Cuando estuvimos en el desarrollo de las nuevas las estructuras que se manejaron alrededor del Instituto, no éramos ignorantes de los objetivos que perseguíamos. Nos basábamos en modelos de desarrollo que vimos en Estados Unidos. En el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, en inglés), vimos cómo profesores que nos daban cátedra, implementaban el cinturón industrial.

—¿Esos profesores dictaban clases en la universidad y trabajaban también de manera privada?
—Estaban mitad del tiempo en la universidad y la otra mitad, en la industria. Un profesor me decía: “De tres pesos que gano, dos vienen por la consultora”. La universidad los obligaba a tener consultorías, porque era una manera de acercar la industria a la universidad.

—Luego de 20 años salió absuelto de una denuncia por peculado ¿Opina que no se interpretó su tarea o que hubo otros intereses?
—Se juntaron muchos factores: de tipo político, de oportunidad, de un crecimiento que a la vista de mucha gente en ese momento era desmedido con respecto a la universidad y eso generaba mucha envidia, ¿no? Después, la transferencia de tecnología que queríamos era tal como la vimos en Estados Unidos, decíamos: “debemos crear una industria más en San Juan. Una industria sin chimeneas: la del conocimiento”. Ese era el proyecto y tocaba intereses muy fuertes, de consultoras internacionales, que prestaban servicios de tecnología.

¿El ambiente de la universidad era el ideal?
—Luego de 20 años muy duros –donde fuimos amordazados y maltratados, aunque nos seguimos moviendo-; reflexiono y digo que son pasos que hay que dar. Otros grupos persistieron, como el Energía Eléctrica. Todos los mejores especialistas en Energía Eléctrica que hay en el país, han salido de ese instituto.


El debate Minería vs. Medio Ambiente

—¿El rechazo de ciertos sectores hacia la actividad minera tiene que ver con que se comunica mal o el cuidado del medio ambiente se puso de moda?
—Hay una mezcla de cosas. En mis últimos 15 años dentro de la universidad me dediqué a estudiar toda la parte ambiental porque veía que el gran escollo para implantar una industria minera sana, era el cuidado del ambiente. Visité Canadá y Estados Unidos viendo lo que pasaba con los residuos mineros, sobre todo de uranio. Ahí también estaban los activistas ambientales. En esta actividad hay mucha gente que sustenta posiciones viscerales, que no tienen nada que ver con la cuestión técnica.

—¿Son infundadas?
-Tampoco vamos a echarles toda la carga a los ambientalistas. Esas posiciones están generadas por la vieja industria minera, en la que los conceptos ambientales y de preservación del medio ambiente no jugaban un rol importante, como no lo jugaban en ninguna otra industria. Trabajé como director del estudio de prefactibilidad del proyecto Bajo La Alumbrera, a fines de los ’70, y no se hablaba del impacto ambiental. Ahora, en un proyecto minero, a la par que se busca el yacimiento, se empiezan a tirar las líneas de base para la protección ambiental.

—¿Considera correctas las leyes sancionadas durante el gobierno de Carlos Menem?
—Las leyes de Promoción Minera y de Protección Ambiental Minera son sumamente modernas en su concepción y en su reglamentación. Ahí empieza a crearse un ambiente propicio a la inversión en la industria minera. Los activistas nunca hablan de las leyes. Pero está tan mezclado... Entre ellos, algunos tienen sentimientos auténticos, otros aspiraciones políticas; otros, aspiraciones económicas; entonces, todo se mezcla.

—¿Piensa que por eso aún no se produjo un debate serio para que la sociedad reciba un mensaje más claro?
—Mi ex alumno y secretario de Minería de la Nación, Jorge Mayoral, está flojo en ese tema. El debería promover el debate. En países mineros, como Canadá, se hicieron tesis dentro de las universidades estudiando el problema de la falta de contacto entre ambientalistas y mineros. Estudiaron cómo la gente se forma un modelo, que luego da lugar a una opinión. Ese modelo no tiene que ver con la ciencia, sino con los medios de comunicación, con la familia, con los amigos, todo eso pesa más en el hombre común. Para mejorar eso, hay que mejorar el rol de la universidad.

—¿La UNSJ no ejerce ese rol?
—Lo que hace falta es una actividad seria, continuada. Pensar que el problema del medio ambiente lo resuelven sólo los ingenieros es una entelequia. Hoy en día hay que formar grupos multidisciplinarios, en los que participan diferentes profesionales: sociólogos, ingenieros; gente seria, que den metodología, no que sustenten posiciones políticas.

—¿Aún no ve ese cambio?
— No veo que lo haya asumido con seriedad. Se han creado carreras de Medio Ambiente, pero no hay grupos de estudios que se aglutinen. De nada nos sirve crear un licenciado o una maestría en Medio Ambiente si no formo una actividad de investigación y multidisciplinaria en esa materia. La misma estructura de la universidad es el cerco de hierro que limita el contacto entre las carreras.


Hoy el uranio se puede explotar sin problemas

—¿Hay yacimientos de uranio en San Juan?
— Si, hay una zona de Pismanta al norte y casi al límite con La Rioja. Todas las formaciones de Ischigualasto son adecuadas para ser portadoras de uranio.

—¿Es difícil su explotación?
—No. Hay que aplicarle la minería moderna: procesos de alta eficiencia, recuperar todo y manejar adecuadamente los residuos. En el caso del uranio tengo experiencia porque estábamos estudiando para la Comisión Nacional de Energía Atómica el problema de los residuos y los yacimientos de uranio. Son problemas que tienen solución.

—Luego del oro, ¿el uranio y el petróleo pueden ser la vedette de la economía?
—Están en un estadio preliminar. Es un tiro muy importante si se da en el blanco. Es muy inteligente hacer esas exploraciones para saber con qué contamos. Creo que en las cuestiones energéticas vamos a tener que usar todos los recursos alternativos. El petróleo es un talón de Aquiles. Estamos muy sujetos a los hechos políticos que suceden en los grandes países.

—Y el procesamiento de silicio en grado solar, ¿es posible hoy?
—Hubo intentos de la Electrometalúrgica Andina, pero a nivel mundial hay un monopolio entre las firmas francesas y canadienses. Si se quisiera hacer algo así, la EMA tiene la tecnología y la infraestructura. No es una idea alocada usarlo y producirlo.

Notas
(1) Yacimientos Mineros de Agua de Dionisio (YMAD) es una empresa minera formada por Estado Nacional, el Gobierno de Catamarca y la Universidad Nacional de Tucumán. Un 20% de sus utilidades se destina a las universidades del sistema estatal.

(2) IDEMSA (Investigaciones y Desarrollos Mineros SA) es una consultora formada entre el Gobierno de San Juan y una entidad civil sin fines de lucro, ACIIM, integrada por Rudolph y José Mattar (también denunciado) y un grupo de investigadores de la UNSJ.

Ver también
Carlos Rudolph. Un ingeniero que soñó una universidad diferente.
Entrevista realizada por Juan Carlos Bataller y publicada en el libro “Qué hiciste con tu vida”.
La misma incluye video de la entrevista.

 

Galería

El ingeniero Rudolph afirma que muchos de los argumentos de los
ambientalistas se basan en la vieja minería que no tenía en cuenta los daños.
El ingeniero Rudolph afirma que muchos de los argumentos de los ambientalistas se basan en la vieja minería que no tenía en cuenta los daños.

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