Herminia Rodríguez Lucero de González Valerga
Artículo publicado en El Nuevo Diario el 8 de abril de 1994, en la edición 651
La señora Herminia Rodríguez Lucero de González Valerga nació el 10 de agosto de 1878 en San Roque, Jáchal. Cursó sus estudios artísticos en la Academia, Escuela de Artes Decorativas e Industriales de la Nación, creada en 1905. De ella egresó con el título de profesora nacional en su primera promoción, en 1910.
Luego de una breve residencia en San Juan, donde ejerció como la primera profesora diplomada en Artes en la Escueta Provincial de Maestras Sarmiento y en la escuela Aberastain, regresa a Buenos Aires donde ejerce cuarenta años la docencia en todos los niveles educativos.
Falleció en 1970, fue sepultada en Jáchal, en el panteón familiar diseñado por ella misma, en el que se encuentra el busto de su padre José Miguel Rodríguez Suárez, también obra de su arte.
La formación artística
En un ambiente que estimaba la como fueron las familias patricias de Jáchal habilidad natural. Se trata sin duda de una sesibilidad artística enriquecida por lecturas y correspondencias. Puesto que pudo instalarse en Buenos Aires en grupos culturales.
Se incorpora a la Sociedad Estímulo de Bellas Artes, cursando talleres bajo la dirección de Carlos Ripamonti; ingresa a la Escuela de Artes Decorativas e Industrias que funcionaba bajo la dirección de Ernesto de la Cárcova. Perteneció a la misma promoción que Cata Mórtola, Rosa Pisaturo, Sara Palacios y Lola Mora. Obtuvo una beca a Italia, que finalmente no pudo cumplir, a diferencia de Lola Mora que había sido distinguida con la misma posibilidad.
Propuestas pedagógicas
Desde muy joven ejerció la docencia en Jáchal. Cuando regresó en 1911 propone formar un Instituto de Artes y Oficios para la Mujer en dicho departamento. Con posterioridad, en 1913, se le solicita el proyecto de creación de una Escuela de Bellas Artes en Mendoza.
Se integra a la Organización de la enseñanza artística de Buenos Aires, donde se puede observar una trayectoria intensa, creativa y reconocida.
Dicha práctica se complementó con una tarea de difusión periodística importante sobre todo colaboró con el periódico "Ecos de Jáchal, del movimiento plástico argentino. La sólida formación se deja ver en los juicios estéticos y la Incorporación de la historia del arte universal en sus apreciaciones.
Estos documentos escritos reafirman la metodología de trabajo que aplicó y reformuló durante toda su práctica artística.
Significado
La pintura en San Juan fue cultivada asiduamente por las mujeres en el siglo XIX, basta recorrer el catálogo de expositoras en el Salón de 1884 para comprobarlo. Gran parte de las concreciones permanecen indistintas de tareas manuales domésticas.
La presencia de la señora Herminia Rodríguez supone un corte violento con la tradición puesto que ingresa un perfil profesional, con los cambios técnicos correlativos, y un desarrollo integral de la formación del artista.
Sin duda, pervive en su quehacer la filosofía de la época que implicaba una “aplicabilidad” de las artes plásticas, así como un fino sentido decorativista. Pero el contacto con los organizadores del arte argentino, le imprimieron una visión inédita dentro de la provincia.
Se trata de una modernización que amplió los criterios de producción y recepción artística, a la par que luchó por la dignificación de la condición femenina.
El desconocimiento y olvido de su obra en San Juan significa, como tantos otros, un despegue con la tradición profunda de la Cultura. Por ello, creo conveniente que se revea la situación del conjunto de las obras existentes en el Cementerio de Jáchal —que merece la calificación de patrimonio cultural provincial—, así como la incorporación en los museos de alguna de sus numerosas pinturas.